
En este artículo entenderás el significado espiritual de la levadura en la Biblia.
Contexto
El pueblo podía disfrutar con libertad tanto la levadura (excepto Pascua y los siete días de Panes sin levadura) como la miel en su vida cotidiana. Con respecto a este último producto, de hecho, uno de los atractivos de aquella tierra bíblica era la abundancia precisamente de leche y miel y, como lo veremos en su capítulo correspondiente, el significado simbólico de ello es esperanzador:
“Pero a ustedes les digo: Poseerán la tierra que perteneció a esas naciones, tierra donde abundan la leche y la miel. Yo mismo la daré a ustedes como herencia. Yo soy el Señor su Dios que los he distinguido entre las demás naciones”. Levítico 20:24 NVI
Sin embargo, en el caso del Templo era diferente. Por un tema estrictamente sanitario estaba prohibido introducir en las ofrendas tanto levadura como miel. Enseguida explicaré la razón de tal peculiaridad y su significado espiritual, que lo tiene, y muy importante por cierto, pues la asociación simbólica de la levadura y la miel en una ofrenda de aquellos tiempos representan la maldad oculta y la idolatría, respectivamente.

Uso de la levadura en el antiguo Israel
La levadura está compuesta por una serie de hongos microscópicos capaces de efectuar una fermentación o descomposición que, en el caso del pan, aumenta el volumen de la masa y en algunas ocasiones la hace más suave. Es de notar que aunque la levadura aumenta el volumen de la masa también acelera su proceso de descomposición.
En el antiguo Israel se usaba generalmente para hacer pan, sin embargo, los israelitas tenían prohibido darle ese uso durante la Pascua y los siete días de la Fiesta de los Panes sin levadura (Deuteronomio 16:3 / Éxodo 12:11). Todo el pueblo debía sacar de sus casas cualquier rastro de levadura:
“Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel”. Éxodo 12:15
Salvo el día de Pentecostés (Levítico 23:17) la levadura estaba permanentemente prohibida en el interior del Templo:
“Aarón y sus hijos pueden comer el resto de la harina, pero debe ser horneada sin levadura y comida en un lugar sagrado dentro del atrio del tabernáculo. Recuerden, nunca se debe preparar con levadura; se la he dado a los sacerdotes como su porción de las ofrendas especiales que me presenten. Al igual que la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa, la ofrenda de grano es sumamente santa”. Levítico 6:16-17 NTV
Significado espiritual de la levadura

Espiritualmente, la levadura representa la corrupción, la cual en primera instancia se relaciona en aspectos más que evidentes como lo son la depravación, la perversión y la inmoralidad. Pero también se refleja en otros aspectos que aunque un tanto sutiles, son más difíciles de detectar, como lo sería la intención oculta detrás de las buenas obras o la contaminación en la sana enseñanza.
Al tener su origen en la descomposición y extenderse a toda la masa con la que entra en contacto, la levadura simboliza el carácter corruptor y contaminante del mal. La levadura es el pecado que en forma de maldad corrompe el interior del hombre y contamina a los demás. Esta descomposición o corrupción puede encontrarse oculta y mezclada entre las buenas acciones y la sana enseñanza.
La levadura en la enseñanza bíblica
La masa con la que se elabora el pan representa a la enseñanza pura, que es el alimento espiritual destinado a nutrir y fortalecer al pueblo de Dios (Isaías 55:2 / Oseas 4:6). Sin embargo, cuando la sana doctrina es contaminada por la ambición, en lo espiritual ocurre algo parecido a la reacción que provoca la levadura en la masa:
“Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa”. Gálatas 5:7-9
La levadura simboliza al afán de beneficio personal de algunos:
“Pues no somos como muchos, que comercian con la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios hablamos en Cristo”. 2 Corintios 2:17 LBLA
Como levadura que leuda la masa, una enseñanza contaminada por el pecado a su vez contamina los corazones de quienes la escuchan, fermentando sus corazones:
“Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”. Mateo 15:18-19
La levadura en las buenas obras
La levadura simboliza también a la intención oculta detrás de las buenas obras, las cuales se harán con el deseo escondido de obtener un reconocimiento o algún otro beneficio a cambio:
“En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía”. Lucas 12:1
“Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”. Mateo 6:2
La hipocresía a la que se refieren los pasajes anteriores es la falsedad o falta de sinceridad al hacer actos que aparentan ser de buena fe.
El Señor Jesucristo identifica a los hacedores de maldad (levadura) como a aquellos que profetizaron en su nombre, echaron demonios e incluso hasta hicieron milagros, pero siempre con alguna intención oculta:
“Guardaos de los falsos profetas […] No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Mateo 7:15-23
Tanto el apóstol Pablo como el Señor Jesucristo, mencionan en sus enseñanzas tres medidas de levadura. Enseguida hablaré de ello.
Las tres medidas de levadura en la primera carta a los Corintios
En su primera carta a los creyentes de Corinto, Pablo hace mención de la levadura, primeramente recordando que así como El Señor con su sacrificio dio cumplimiento a la Fiesta de Pascua nosotros sus seguidores manteniendo una vida limpia cumplimos espiritualmente la Fiesta de Panes sin levadura:
“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura [maldad oculta] como sois; porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”. 1 Corintios 5:6-7
Ahora, pongamos atención en la mención de las tres medidas de levadura:
“Así que celebremos la fiesta, no con la [1] vieja levadura, ni con la [2] levadura de malicia y de [3] maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad”. 1 Corintios 5:8
Lo opuesto a la corrupción de la levadura, o maldad oculta, son la sinceridad y la verdad, que es lo que simbolizan los panes sin levadura (es decir, sin la contaminación de la levadura). Ahora bien, extrayendo las tres medidas de levadura del pasaje obtenemos lo siguiente:
1. levadura vieja
2. levadura de malicia
3. levadura de maldad
A continuación analizaremos muy brevemente cada una.
1. Levadura vieja
Pablo se refiere a la levadura que los israelitas debían sacar de sus casas para la celebración de las fiestas (Éxodo 12:15 / Éxodo 12:19). Tal levadura representa los pecados que se cometieron antes del arrepentimiento y la conversión. Se le llama vieja levadura porque simboliza el pecado que quedó atrás y que ya no debe volver (1 Corintios 5:11 / 2 Pedro 1:9 / Hebreos 10:26-27).
2. Levadura de malicia
Esta definición derivada del término griego kakía (Strong G-2549), implica una acción que no es pura en sí misma, sino que trae escondida una intención, como lo sería un engaño o una estafa. Es la intención oculta detrás de la enseñanza o las buenas obras. El Señor Jesucristo también le llama Levadura de los fariseos o hipocresía (Lucas 12:1 / Mateo 16:12 / Marcos 8:15 / Mateo 23:27-28). Casos de esta levadura los tenemos en Ananías y Zafira (Hechos 5:1-4) y Simón, el mago (Hechos 8:9-23), por mencionar tan solo dos. Tal malicia la encontramos igualmente en el mensaje de los propaladores de falsos evangelios que mezclan (contaminan) la sana enseñanza con mentiras para su propio beneficio (Gálatas 5:1-9 / Gálatas 1:8 / Gálatas 6:13).
3. Levadura de maldad
Esta palabra se traduce de ponería (G-4189), término griego más severo que el anterior, pues implica depravación y perversidad. Es la doble vida de quienes a la vista de todos fingen ser santos (2 Corintios 11:13 / Mateo 7:15), pero en lo oculto practican fornicación y toda clase de perversiones (Efesios 5:5).
La mujer que escondió tres medidas de levadura en la masa

Con respecto a las tres medidas de levadura que Pablo alude, nuestro Señor Jesucristo nos enseña la parábola de una mujer que escondió levadura precisamente en tres medidas de harina.
“Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado”. Lucas 13:20-21
Poner levadura en la masa ilustra perfectamente el hecho de hacer algo a escondidas (Juan 3:19-20). Aunque se esconda la levadura en la masa, no puede ocultarse por siempre, pues al inflarse se hace evidente. De la misma manera las cosas que hoy están ocultas en la otra vida saldrán a la luz.
Ya en el capítulo anterior mencioné que la Palabra de Dios es el pan o alimento espiritual que da vida al hombre.
La parábola de la levadura oculta en las tres medidas de harina nos habla de la contaminación debido a la ambición de algunos que encuentran en el evangelio fuente de ganancia personal:
“Individuos como estos siempre causan problemas. Tienen la mente corrompida y le han dado la espalda a la verdad. Para ellos, mostrar sumisión a Dios es solo un medio para enriquecerse”. 1 Timoteo 6:5 NTV
“Hay que callarlos, porque, con su falsa enseñanza, alejan a familias enteras de la verdad, y solo lo hacen por dinero”. Tito 1:11 NTV
Así como en el antiguo Israel el sacerdote examinaba las ofrendas que eran llevadas al altar, El Señor Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 4:14) examinará las obras que hicimos en esta vida (1 Pedro 2:5) y aquellas que encuentre imperfectas (espiritualmente contaminadas con levadura) serán rechazadas:
“Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas”. 1 Timoteo 5:25
“Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz”. Lucas 8:17
Así, el evangelio se expande con mucha velocidad por todo el mundo (Mateo 24:14), pero al final (Mateo 3:12 / Lucas 3:17) se sabrá quiénes lo hicieron por amor al Señor y quiénes solo por ambición:
“Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras”. Apocalipsis 2:23
Pero no obstante tal situación, el evangelio es anunciado:
“Es cierto que algunos predican acerca de Cristo por celos y rivalidad, pero otros lo hacen con intenciones puras [sin levadura]. Estos últimos predican porque me aman, pues saben que fui designado para defender la Buena Noticia. Los otros no tienen intenciones puras cuando predican de Cristo. Lo hacen con ambición egoísta, no con sinceridad sino con el propósito de que las cadenas me resulten más dolorosas. Pero eso no importa; sean falsas o genuinas sus intenciones, el mensaje acerca de Cristo se predica de todas maneras, de modo que me gozo. Y seguiré gozándome”. Filipenses 1:15-18 NTV
La prohibición de miel y levadura en las ofrendas
Al igual que estaba prohibido (salvo como ya dije, en el caso de la ofrenda de Pentecostés) introducir levadura al Templo tampoco podía ingresarse con miel:
“Ninguna ofrenda que ofrecieres al Señor tu Dios será con levadura, porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para El Señor tu Dios”. Levítico 2:11
Tal como lo he explicado en otra publicación [1], para los que estamos bajo el Nuevo Pacto, el cumplimiento de los mandatos de la Ley debe ser meramente espiritual. El entendimiento de este en particular nos instruye a no poner ni miel ni levadura en nuestras respectivas ofrendas, esto es, ni en la enseñanza o alimento espiritual que llevamos al pueblo de Dios ni en las buenas obras que practiquemos.
[1] Linaje Escogido; capítulo 8, El cumplimiento espiritual.
Como he dicho al principio, la prohibición tenía un carácter meramente sanitario, y esto era así sencillamente porque la miel atrae a las moscas que vienen de haberse posado en los desechos. Y una vez ya en la miel las moscas quedan atrapadas y mueren ahí contaminando toda la ofrenda, no solo con sus propios despojos, sino con los que ya traían embarrados en las extremidades.
Recordemos que el antiguo templo israelita era un lugar en el que a diario se mataban animales, por tanto, había toda clase de desechos como excremento, pellejos, vísceras, etc. Así que inevitablemente las moscas (agentes contaminantes) eran huéspedes permanentes. Para evitar la contaminación de los alimentos, de los cuales una porción la consumían los sacerdotes, todos los desechos eran manejados con la máxima pulcritud (Éxodo 12:10 / Éxodo 29:14 / Éxodo 29:34).
Una multitud llevando al Templo sus ofrendas cubiertas de miel podía provocar con ello un problema sanitario desproporcionado al atraer enjambres de moscas. En el pasaje que leemos a continuación, se describe la catástrofe que causó en Egipto la putrefacción de los alimentos provocada por una plaga de tales insectos:
“Y El Señor lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas”. Éxodo 8:24
Así que tanto la miel como la levadura tenían el potencial (directa e indirectamente) de corromper con rapidez cualquier ofrenda y volverla peligrosa para su consumo.
Símbolo de la miel en la ofrenda
Si bien el propósito de la prohibición de poner miel en la ofrenda era evitar enfermedades, también conllevaba un significado espiritual profundo, pues simbolizaba a la idolatría.
En el Israel bíblico las moscas eran símbolo de la idolatría porque el principal dios filisteo era conocido como El Señor de las moscas. [2]
[2] Belcebú o Belcebub, cuyo nombre original es Baal-zebub (2 Reyes 1:2) se traduce como Señor de las moscas (Strong H-1176 / H1168 / H2070). Al parecer su significado original era Principe de los dioses (Marcos 3:22), pero en Israel, en forma socarrona, se deformó ligeramente el nombre de ese dios como una forma de burlarse de la idolatría de los pueblos vecinos sugiriendo que su significado real se acercaba más a Principe del excremento.
Por su asociación con los ídolos de los pueblos vecinos, particularmente con el así llamado Señor de las moscas, la miel en una ofrenda simboliza a la idolatría. Este concepto se traduce en cualquier enseñanza bíblica distorsionada a fin de presentarla atractiva.
Así como la miel atrae a las moscas, un mensaje endulzado atrae a gente que busca a Dios solo por beneficio personal (Juan 6:25). Tales mensajes están llenos de conceptos que al común de la gente le agradará oír, pero que no necesariamente es el mensaje que El Señor desea que su pueblo atienda:
“Porque va a llegar el tiempo en que la gente no soportará la sana enseñanza; más bien, según sus propios caprichos, se buscarán un montón de maestros que solo les enseñen lo que ellos quieran oír”. 2 Timoteo 4:3 DHH
Es un conjunto de enseñanzas que si bien atrapan (como la miel a las moscas) a los que acuden, no se centran en el arrepentimiento y el sacrificio personal (Lucas 14:33 / Tito 2:12), sino en el mero beneficio material de las Promesas de Dios. Quienes atienden tales enseñanzas se involucran en un mensaje maligno, falso y torcido que resulta en la muerte espiritual. Pablo las alude llamándoles doctrinas de demonios:
“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”. Timoteo 4:1
Esta profecía tiene su cumplimiento en nuestros días con ministerios que en su deseo de alcanzar multitudes ponen miel y levadura en su mensaje y obras. A los ojos de los hombres se inflan espectacularmente (tal como masa a la que se añade levadura), y atraen multitudes (tal como la miel a las moscas) pero al mismo tiempo avanzan en un proceso de descomposición espiritual acelerado:
“Yo sé todo lo que haces, y sé que estás muerto, aunque parezcas estar vivo. Mantente vigilante y afirma todo aquello que está a punto de morir, pues he encontrado que tus obras no son perfectas ante mi Dios”. Apocalipsis 3:1-2

Este contenido es parte de la serie:
Los alimentos en la Biblia y su significado espiritual
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