
En este capítulo voy a explicar lo que representa la sal en la Biblia.
A fin de que entiendas el significado espiritual de la sal es fundamental conozcas algunos usos que se le daba a este elemento en tiempos bíblicos.
Por ello te hablaré de tres de las principales formas en las que se utilizaba este importante mineral en el antiguo Israel y junto con ello te explicaré el significado simbólico o espiritual de cada uso.
El uso de la sal en la antigüedad

Hoy en día pensamos en la sal solo como un sazonador, pero en la antigüedad la sal tenía más de 14.000 usos. A lo largo de la Historia, la sal ha sido utilizada para casi todo, desde derretir hielo hasta relajar los músculos.
Los antiguos se dieron cuenta de que la civilización no podía transcurrir sin la sal, por lo que esta llegó a utilizarse como moneda de pago y hasta provocó guerras.
La palabra salario proviene de las cantidades de sal que se entregaban como paga a los legionarios romanos. Por su gran diversidad de usos, pero sobre todo, por su utilidad para la subsistencia diaria, A la sal se le atribuía un valor estratégico. En la antigüedad para establecer una colonia se aseguraba al abastecimiento tanto de agua como de sal.
También las palabras, salud, salubre, saludo y salvación tienen su raíz en la sal, y esto debido a las potentes propiedades antisépticas y curativas que posee.
Hay más de treinta referencias en la Biblia acerca de la sal, incluido el terrible momento en el que la esposa de Lot es convertida en memorial de sal por haber volteado hacia Sodoma en el momento de su destrucción (Génesis 19:26).
La sal que se consumía en el Israel de la Biblia provenía de las salinas del Mar Muerto, el cual proveía cantidades significativas de sal a toda la región, por lo que el control de esa zona era prioritario para Roma.
Además del suceso ya mencionado, en el que la mujer de Lot fue convertida en estatua de sal, el lugar es célebre por muchos otros episodios sucedidos ahí.
Por supuesto, la importante región también aparece en la profecía bíblica. El libro de Ezequiel describe al nuevo templo bajo cuyo altar brota una fuente de agua salubre que se convierte en río:
“Entonces me dijo: Este río fluye hacia el oriente, atraviesa el desierto y desemboca en el valle del mar Muerto. Esta corriente hará que las aguas saladas del mar Muerto se vuelvan puras y dulces. Vivirán cantidad de criaturas vivientes por donde llegue el agua de este río. Abundarán los peces en el mar Muerto, pues sus aguas se volverán dulces. Florecerá la vida a donde llegue esta agua. Habrá pescadores a lo largo de las costas del mar Muerto. Desde En-gadi hasta En-eglaim, toda la costa estará cubierta de redes secándose al sol. El mar Muerto se llenará de toda clase de peces, igual que en el Mediterráneo. No obstante, los pantanos y las ciénagas no se purificarán; quedarán salados”. Ezequiel 47:8-11 NTV
En el año de 1947, en la orilla noroccidental, fueron hallados los ahora conocidos como Rollos del Mar Muerto, que son fragmentos de manuscritos que datan de entre los años 250 a.C. y 66 d. C.
Usos y significados espirituales de la sal
Como ya dije, son tres los usos de la sal, de los cuales se desprenden los principales significados espirituales de la Biblia:
1. El preservador
2. El antiséptico o salutífero
3. El ritual (en las ofrendas)
A continuación explico estos tres usos de la sal en dentro del contexto bíblico y sus respectivos entendimientos espirituales.
Significado espiritual de la sal como preservador de los alimentos: la santidad
Al contrario de la levadura (de la que acabo de hablar en el capítulo anterior), la cual corrompe la masa con la que se hace el pan, la sal era utilizada como preservador de alimentos. Cabe recordar que antes no se disponía de refrigeradores eléctricos como los tenemos hoy, así que usaban la sal para detener el proceso de descomposición de la comida. Este uso alude concretamente a la santidad de los que siguen a Jesucristo:
“Ustedes son la sal de la tierra”. Mateo 5:13 RVC
Cuando El Señor afirma que su iglesia es la sal de la tierra está señalando que con su santidad detiene el proceso de descomposición de la humanidad trayéndole sanidad, esto es, salvación.
Al igual que lo hace con la levadura, de la cual hace notar su efecto corruptor (Gálatas 5:9), Pablo hace uso de la cualidad preservadora de la sal para simbolizar el mensaje puro y limpio de corrupción que el creyente siempre deberá portar:
“Sea vuestra palabra siempre con gracia [gratis, a cambio de nada; járis, (Strong G-5485): bondad o caridad sincera], sazonada con sal [es decir, sin malicia], para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”. Colosenses 4:6
Significado espiritual de la sal como antiséptico: el comportamiento bien intencionado y el perdón
Los antiguos conocían muy bien las cualidades salutíferas de la sal. Eliseo, en un acto profético, hizo uso de sal para sanar en el Nombre del Señor los manantiales de la tierra de Jericó:
“Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho El Señor: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo”. 2 Reyes 2:20-22
Para evitar que una herida se hiciera purulenta se practicaba una forma de cauterización aplicando sal. Claro que el proceso era intenso, pues la sensación que produce la sal en una herida abierta es abrasiva, pero a fin de cuentas, era lo más saludable.
El Señor Jesucristo usa las propiedades de la sal para mostrar que el comportamiento que sus seguidores deberán mantener para con los demás será puro, sin la corrupción de la mala intención y además, siempre abierto a la restauración del perdón:
“Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros”. Marcos 9:50

El significado espiritual del uso salutífero de la sal tiene que ver directamente con perdonar y pedir perdón, porque no hay cosa más saludable tanto para el alma como para el cuerpo físico que el perdonar a quienes nos han hecho daño.

El Señor nos dio ejemplo del perdón sobrenatural que está a disposición de los que tienen al Espíritu Santo cuando, al estar en la cruz, suplicó al Padre celestial perdonar a los que le estaban haciendo daño:
“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”. Lucas 23:34
“Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”. Mateo 5:39
El daño que nos causan los seres cercanos a nosotros, y algunos muy queridos inclusive, se nos queda como heridas abiertas en el corazón, que si no son tratadas con la sal espiritual del perdón, se volverán purulentas, y a la larga provocarán que, a su vez, nosotros también causemos daño a otros. O inclusive nosotros mismos quizá habremos dicho o hecho algo que, aunque no haya sido intencional, de todos modos necesita ser reparado y sanado.

De la misma forma que la sal era echada en la herida para sanarla, también el perdón purifica el alma:
“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. Efesios 4:32
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro”. 1 Pedro 1:22
Es estrictamente necesario que los hijos de Dios escudriñemos en nuestros corazones buscando algo que no hayamos perdonado aún; o incluso alguna acción que quizá hace mucho tiempo hicimos con la que sin querer dañamos a alguien. Sea lo uno o lo otro, solo después de haber actuado en consecuencia, podemos suplicar a Dios que perdone nuestras faltas:
“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”. Mateo 5:23-24
Como cualquier padre amoroso, el anhelo de Dios es que sus hijos vivan sanos, en armonía y sin heridas en sus corazones. No dejemos pasar otro día más, hoy podemos hacer un pequeño gran milagro, tan solo perdonando o pidiendo perdón, pues ese acto sobrenatural es un poderoso detonador del amor que proviene de Dios:
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”. Mateo 6:14-15

Por ello, como veremos a continuación, toda ofrenda llevada al Templo debía tener sal, porque la sal no solo ha sido el símbolo de la preservación y la sanidad, sino también de la rectitud y el comportamiento bien intencionado.
Significado espiritual de la sal en las ofrendas: el amor genuino en nuestras buenas obras
El significado simbólico de la sal es opuesto al de la levadura. Mientras que la levadura, como he dicho en su capítulo correspondiente, simboliza la corrupción oculta de las malas intenciones, la cual hace entrar en descomposición todo lo que contamina (1 Corintios 5:6-7), la sal, al contrario, representa al amor genuino.
Así, mediante el Antiguo Pacto, por ley ninguna ofrenda debía llevar ni miel, ni levadura (Levítico 2:11), pero todas debían llevar sal:
“Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal”. Levítico 2:13
A la entrada del Templo un sacerdote examinaba la ofrenda a fin de que llevara sal, pero no miel ni levadura. Si la ofrenda venía conforme al mandato era declarada acepta y se dejaba ingresar al adorador dentro del santuario.
Las ofrendas consistían en alimento. Ya fueran animales, siegas o cosechas, todo lo que se ofrendaba era rociado abundantemente con sal para su purificación y preservación. Por tal efecto preservador, la sal en la ofrenda significa un pacto perpetuo, es decir, que no caduca:
“Todas las ofrendas santas que los hijos de Israel me presenten como ofrendas elevadas serán para ti, y para tus hijos e hijas, como estatuto perpetuo. Es un pacto de sal perpetuo para ti y para tu descendencia delante de mí”. Números 18:19 RVC
Aquí debemos poner total atención, pues cuando la Escritura señala un pacto perpetuo, no se refiere a su aspecto litúrgico, el cual, por supuesto que tiene caducidad, sino al espiritual, que es eterno (consultar mi obra Linaje Escogido; capítulo 8: El cumplimiento espiritual).
En repetidas veces el Señor nos deja claro en la Escritura que a Él en realidad no le interesan los sacrificios rituales (1 Samuel 15:21-23 /Salmo 40:6-8 / Salmo 51:16-17 / Proverbios 21:3 / Isaías 1:10-17 / Jeremías 6:19-20 / Amós 5:21-24 / Oseas 4: 6 / Oseas 6:6 / Miqueas 6:6-8), SINO LAS BUENAS OBRAS DE AMOR QUE ESTOS REPRESENTAN:
“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales [buenas obras] aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” 1 Pedro 2:5
Así como las ofrendas del antiguo Israel eran purificadas con sal antes de ser llevadas al altar, también todas nuestras buenas obras (sacrificios espirituales) serán sometidas al fuego purificador:
“La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”. 1 Corintios 3:13-15
Las buenas obras que hagamos, serán purificadas, eliminando de ellas toda corrupción, permaneciendo solo lo que HAYAMOS HECHO CON AMOR PURO Y GENUINO:
“Si entrego a los pobres hasta el último bien terrenal que poseo, y si dejo que me quemen vivo, pero no tengo amor, de nada me servirá. El amor es paciente, es benigno; el amor no es envidioso; el amor no es presumido ni orgulloso; no se comporta con rudeza ni es egoísta ni se enoja fácilmente ni guarda rencor; al amor no le gustan las injusticias y se regocija cuando triunfa la verdad. El amor disculpa todos los errores, siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y todo lo soporta”. 1 Corintios 13: 3-7 NBV

Aquellas cosas que hagamos con amor genuino y puro, no fingido y corrupto, esto es, sin ninguna intención oculta o interés en ganar algo con ello, perdurarán, pues solo el amor puro es eterno:
“Un día se dejará de profetizar y de hablar en lenguas, y el saber ya no será necesario, pues sabemos muy poco y profetizamos imperfectamente; pero siempre existirá el amor”. 1 Corintios 13:8 NBV
Así, todas nuestras ofrendas (nuestras buenas obras) deberán espiritualmente llevar siempre sal, lo que significa que deberán estar limpias de la corrupción que son las intenciones ocultas tras de ellas, pues en la otra vida, serán sometidas al fuego purificador del que juzgará las intenciones con las que fueron hechas. Tal como, a la entrada del templo, el sacerdote examinaba las ofrendas, a la entrada del cielo nuestro sumo sacerdote, Jesucristo (Hebreos 4:14) examinará nuestras buenas obras. Si espiritualmente tienen sal, serán aceptas, si están corrompidas con miel o levadura serán rechazadas:
“Y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras”. Apocalipsis 2:23
Cuando la sal dejaba de ser salada
De tal manera que son tres las cosas que representa la sal en la Biblia: rectitud, perdón y amor genuino. Atributos que la iglesia de Jesucristo deberá tener permanentemente para serle útil en el proceso de limpieza en este mundo.
Sin embargo, debido a la contaminación en exceso, la sal también puede perder su eficacia. De la misma forma, si la iglesia comienza a participar del proceso corruptivo del mundo, le pasará lo mismo que a la sal cuando dejaba de ser salada, que perdía toda utilidad y razón de ser:
“Ustedes son la sal del mundo. Si la sal pierde el sabor, ¿para qué va a servir? ¡Solo para que la boten y la pisoteen por inservible!” Mateo 5:13
Al haber sido la sal el elemento purificador y preservador por excelencia, resultaba extremadamente absurdo pensar en purificarla o preservarla.
Una vez que estaba tan contaminada por haber absorbido suciedad en exceso y ya no era apta para ser usada, la sal se echaba a la tierra o al muladar para combatir la inmundicia en esas superficies. O también se le guardaba para el invierno, a fin de esparcirla en el paso de la gente, porque en esa época los caminos se cubrían de hielo y el compuesto salino lo derretía. De esa forma se evitaban los resbalones:
“Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír oiga”. Lucas 14:34
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Los alimentos en la Biblia y su significado espiritual
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