Los tipos de alimento espiritual

La Palabra de Dios nos enseña que no solo el cuerpo físico necesita comida, sino que también nuestro ser interior necesita ser debidamente alimentado.

Así como nuestro cuerpo físico requiere alimento de buena calidad y a sus horas, también nuestro ser interior necesita alimentarse adecuadamente.

Hablando de los alimentos físicos, si no comemos a nuestras horas debidas comenzamos a desfallecer y no estamos listos para los desafíos que la vida cotidiana nos presenta. Pero igualmente, si esos alimentos que ingerimos son de inferior calidad nos faltará alguna vitamina o proteína y el agotamiento hará que nuestro cuerpo no funcione bien y hasta enferme.

Con el alimento espiritual sucede lo mismo, si no lo ingerimos de alta calidad y con la frecuencia necesaria, nuestro ser interior desfallecerá, sobre todo, en la hora de la prueba.

Pero si bien la comida con la que nutrimos nuestro cuerpo físico entra por la boca, el alimento que requiere nuestro ser interior al ser espiritual —como lo veremos más adelante— ha de entrar por el oído.

Ahora bien, al igual que hay alimento bueno y alimento malo, también hay alimento espiritual bueno y alimento espiritual malo. A continuación analizamos esta verdad:

El alimento espiritual chatarra

En un capítulo posterior te hablaré de la cizaña y sus efectos tóxicos sobre el trigo. Ahí entenderás que los falsos evangelios esparcen falsas enseñanzas, que son comida espiritual tóxica que contamina el ser interior y a la larga le enferma y mata.

Asimismo, como tampoco es bueno acostumbrar ingerir comida chatarra, pues nuestro cuerpo al estar mal alimentado enferma, el alimento espiritual defectuoso y contaminado debilita nuestro ser interior:

La Palabra de Dios es el ÚNICO alimento espiritual que da vida eterna. Cada alimento mencionado en la Biblia es un símbolo cuyo significado debemos conocer: el fruto prohibido del Génesis, el maná que caía del cielo, las codornices que codiciaban los israelitas, la cebada, el trigo, la sal, la levadura, el vino, los frutos, el aceite, los peces…

La ley de Moisés, además del fruto del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal (Génesis 2:15-17), menciona en Levítico 11 una serie de alimentos prohibidos como el cerdo, el murciélago, la rata, el conejo, etc. los cuales también guardan cada uno en sí mismos un simbolismo que es necesario conocer, pues es información vital para una vida espiritual saludable, ya que LOS ALIMENTOS IMPUROS EN LA LEY DE MOISÉS SON SÍMBOLO DEL ALIMENTO ESPIRITUAL DEFICIENTE.

Todos sabemos lo exigente que son las ordenanzas de la ley de Moisés en cuanto a la alimentación. Los seguidores de Jesucristo, que de la ley de Moisés solo deben extraer su significado espiritual, necesitan ser igualmente exigentes en su alimentación espiritual.

El entendimiento espiritual de los alimentos prohibidos por la ley de Moisés no es que debamos abstenernos de comer cerdo o conejo (Marcos 7: 19 / Hechos 15:1-24) sino de comer el alimento espiritual dañino que esos animales representan (Marcos 7:18-23).

Acostumbrarse a comer el contenido de los falsos evangelios para nuestro ser interior es tan mortal como comer diariamente para desayuno, comida y cena, hamburguesas y pizzas grasosas elaboradas con las manos sin lavar, llenas de pelos y todo tipo de secreciones de quien las cocinó y visitadas por animalejos aborrecibles.

No exagero, la Biblia nos muestra que El Señor aborrece la comida espiritual deficiente y además servida con desaseo. Una muestra de ello nos la dan los levitas, de quienes los chefs modernos han tomado su ejemplo, tanto de exigencia al elegir los insumos de lo que van a preparar, como de limpieza extrema con la que han de manipular los alimentos.

El alimento espiritual sano

En resumen, la Palabra de Dios nos enseña que al igual que en lo físico existen dos clases de alimento, el sano y el que mata, en lo espiritual sucede lo mismo. Por supuesto, la Palabra de Dios nos insta a tomar el alimento espiritual puro y sin levadura que emana de la Biblia.

Como ya dije, a diferencia del alimento físico, el alimento espiritual sano, limpio y gratuito entra por los oídos, pero igual va para adentro y nos nutre y fortalece:

Tal como cuando ingerimos los alimentos materiales renovamos nuestra fuerza física, asimismo La Palabra de Dios es un alimento espiritual que lleva consuelo, fortalece y alegra; que crea esperanza y paciencia, pero sobre todo, produce una tremenda fe sobrenatural que prevalece en medio de las más grandes adversidades.

La importancia de alimentarse sanamente

En lo físico, si comemos alimentos dañinos, a la larga nuestro cuerpo engorda y nos exponemos a los infartos o enfermedades como la diabetes; se nos pican los dientes, se nos infecta el intestino, etc.

Al igual que debemos tener cuidado al alimentarnos físicamente, también debemos ser exigentes para seleccionar la comida que nos alimenta el ser interior, adquiriendo el buen hábito de comer solo alimento espiritual sano y limpio.

Chefs y comensales

La Palabra de Dios también nos enseña que tanto los que preparan el alimento espiritual, como los que lo comen, deben ser exigentes. No está nada mal que los maestros de la Palabra profundicen en las ordenanzas a los levitas quienes servían en el altar. Ordenanzas que, como ya dijimos, hoy día aplican los modernos chefs, como lavarse las manos, usar gorro, bata, etc., y que también, por supuesto, como todo rito, tienen implícito un significado espiritual.

Así que la Palabra de Dios no solo exige que los alimentos espirituales que se llevan al pueblo sean preparados con amor, excelencia, rigor y limpieza, sino también requiere de los comensales espirituales desarrollar buenos hábitos alimenticios; que seamos más exigentes en lo que nos llevamos al corazón y evitar en lo posible comer alimento malo:

El alimento espiritual del pueblo de Dios no es papel y tinta, sino esa Voz que habita en la Palabra y que anhela entrar hoy en comunión contigo:

Llevando a otros el alimento espiritual

Hoy día para abastecer nuestras despensas acudimos al supermercado. De manera que cuando tenemos hambre nos basta con abrir el refrigerador, o si no queremos o no podemos comer en casa, vamos a un restaurante y problema resuelto. Así de fácil. Pero en los tiempos bíblicos adquirir los alimentos era completamente diferente. En ese entonces costaba mucho esfuerzo, dedicación, paciencia y hasta amor sacar los alimentos de la tierra. Por ello es que al sentarse a la mesa, todos comían con una enorme gratitud y hasta temor a Dios, pues sabían que solo gracias a su bondad era posible comer ese día.

No solo de pan vivirá el hombre

Lo mismo pasa con los alimentos espirituales: para extraerlos de la Palabra hemos de hacernos de esfuerzo, dedicación, paciencia y amor.

Este es pues, el secreto del reino: aprender a extraer de La Palabra el alimento espiritual para llevarlo con limpieza y amor a quienes todavía no pueden hacerlo por sí mismos, con la esperanza de que algún día, cuando ya puedan, a ellos les toque también llevar la Palabra a otros.

Porque así como nadie puede sobrevivir sin el alimento tangible, de la misma manera, nuestro espíritu se muere sin la enseñanza de la Palabra de Dios, que es el alimento espiritual que da Vida.

Para nosotros, los que llevamos un tiempo en el camino del Señor, es necesario que nos hagamos responsables de llevar el alimento espiritual a los que todavía no pueden extraerlo de la Palabra.

El siervo fiel y prudente: el alimento espiritual a su debido tiempo

El Señor habla a todos sus siervos encargados de llevar el alimento espiritual a toda su casa, que es su iglesia. El siervo fiel y prudente es aquel que lleva el alimento espiritual de la mejor calidad posible, esto es la Palabra de Dios, a su pueblo. A esos siervos el Señor los puso sobre su casa para servirle el alimento en los tiempos que Él ha indicado. Su casa, es decir, su familia, son todos los que oyen la Palabra de Dios y la hacen (Mateo 12: 48-50 /Marcos 3:33-35 / Lucas 8:19-21):


Este contenido es parte de la serie:

Los alimentos en la Biblia y su significado espiritual

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