La Casa de Israel y los cristianos

En este artículo encontrarás todo lo que necesitas saber acerca de la Casa de Israel en la Biblia y tu pertenencia al pueblo elegido.

Para quien no esté familiarizado con el tema escuchar que existen dos casas o linajes –la Casa de Israel y la Casa de Judá– muy probablemente sea causa de confusión. Considero entonces que tal vez será provechoso para los que se inician en el estudio de la Escritura precisar de lo que se habla cuando los libros de la Biblia hacen mención de una casa u otra.

Por supuesto que la información al respecto acumulada durante siglos da para escribir varios libros, pero sirva este texto como una mera introducción para ti que deseas comenzar a investigar acerca del pueblo elegido y tu pertenencia a este.

De dónde proviene el nombre Israel

El patriarca Jacob tuvo doce hijos cada uno de las cuales formó su propia tribu. A Jacob le fue cambiado el nombre por el de Israel (Génesis 32:28) que significa Dios Prevalece (Strong# H3478) y que alude a la victoria después de una lucha tanto contra lo natural como contra lo sobrenatural; lo terrenal y lo celestial. Por ello es que a todos los descendientes de Jacob se les conoce como hijos de Israel.

Por qué existen dos casas o linajes

David y Salomón consolidaron el reino de Israel conformado por las tribus que salieron de Egipto y se establecieron en la Tierra Prometida (Éxodo 12:41 / Josué 13:7-14).

A la muerte de Salomón le sucedió en el trono su hijo Roboam quien optó por gobernar aún con más dureza que su padre (1 Reyes 12:1-15). Tal forma de gobernar provocó una insurrección que finalmente derivó en la división del reino en dos naciones enfrentadas (1 Reyes 12:16-19).

Israel se dividió en dos reinos independientes: Israel y Judá
Mapa del antiguo Israel dividido en dos reinos: al norte Israel y al sur Judá.

Diferencia entre la Casa de Judá y la Casa de Israel

Quizá hayas escuchado términos como Casa Románov, Casa Rothschild, Casa Domecq, etc. Estos hacen alusión al linaje o familia perteneciente a esos apellidos. Lo mismo sucede con los términos Casa de Judá y Casa de Israel: aluden a los descendientes o líneas familiares de esas dos naciones resultantes de la división del reino original.

Una vez dividido en dos, al reino de sur, conformado por las tribus de Judá, Benjamín y Leví se le conoció como Judá y al del norte, conformado por las tribus restantes, Israel.

Así que a los descendientes de esos dos reinos la Biblia les llama ya sea Linaje de Judá –si son descendientes del reino del sur– o Linaje de Israel si su pertenencia corresponde al del norte.

De tal forma que cuando la Biblia se refiera a la Casa de Judá o a la de Israel deberás entender que se está aludiendo a LOS DESCENDIENTES de estas, es decir a sus LINAJES o líneas familiares.

El término hebreo que se usa para llamar a la casa o linaje ya sea de Judá o de Israel es bayit (Strong #H1004), el cual hace alusión –entre otras cosas afines– a quienes viven en una casa; toda la familia que vive junta. Por extensión el vocablo se aplica también a la descendencia o linaje de un determinado grupo familiar.

Ejemplo:

«Dijo luego El Señor a Noé: Entra tú Y TODA TU CASA [Strong #H1004] en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación». Génesis 7:1

Por tanto debes poner especial atención a los términos que aparecen en la Escritura, pues no es lo mismo, por ejemplo, Casa de Judá que tribu de Judá, ya que el primer término –Casa de Judá–, como acabamos de decir, nos describe el linaje, o sea los descendientes de aquellos que ocuparon la nación del sur, la cual a la división del reino consolidado por Salomón quedó conformada por las tribus de Judá, Benjamín y Leví. Es a los descendientes de estas tres tribus pertenecientes a ese reino del sur –Judá– a los que el mundo actualmente conoce como judíos.

Es incorrecto llamar judío o judía a quien cuyo linaje pertenezca a cualquiera otra tribu diferente de las tres anteriormente mencionadas. Si el linaje de tal persona pertenece a cualquiera de las otras diez tribus debe considerarse como miembro de la Casa de Israel.

Por su parte la Casa de Israel es la descendencia o linaje del antiguo reino de Israel –al norte de Judá– el cual antes de su destrucción estuvo conformado por diez de las doce tribus originales.

Las diez tribus perdidas de Israel

En el año 722 a. C. Sargón II de Asiria conquistó uno de los dos reinos en los que el Israel original se había dividido: el del norte. La capital de ese reino, Samaria, fue destruida y la mayoría de los habitantes, incluyendo la clase dirigente, fueron esparcidos hacia otras tierras ocupadas por el imperio asirio.

Con el paso de los siglos, dispersados entre otras naciones y asimilados por culturas desconocidas, los descendientes de las diez tribus originales que ocupaban el reino del norte finalmente perdieron su memoria e identidad. Nunca volvieron, como pueblo, a la tierra de Israel, hoy a aquellas diez tribus esparcidas por el mundo y olvidadas por la Historia se les conoce como LAS TRIBUS PERDIDAS DE ISRAEL. A ellos son a los que la Biblia –tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento– alude como las ovejas perdidas:

Ovejas perdidas fueron mi pueblo; sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron; anduvieron de monte en collado, y se olvidaron de sus rediles”. Jeremías 50:6

Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas”. Ezequiel 34:6

“A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la Casa de Israel”. Mateo 10:5-7

“Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la Casa de Israel”. Mateo 15:24

“¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?” Mateo 18:12

Profecías sobre la Casa de Israel

Luego de que los asirios capturaran el reino de Israel y esparcieran a sus habitantes por todo el imperio, los profetas comenzaron a llamar a las ovejas perdidas de la Casa de Israel.

En sus profecías anunciaron que algún día las ovejas perdidas serían encontradas y recogidas para ser llevadas a su tierra original.

“Cuando te lleven al exilio ve dejando en el camino señales que indiquen el camino de regreso a Israel. Marca bien la senda de ida, porque a tus ciudades retornarás por ellas algún día, Virgen Israel”. Jeremías 31:21 NBV

Entonces habría un solo Dios, un solo rey y un solo pueblo. Ya nunca más Israel y Judá serían dos pueblos enfrentados, sino uno solo (Juan 17:11 / Juan 17:21).

Así que al final de los tiempos y acorde a las profecías, la Casa de Israel será reintegrada a su lugar de origen y junto con la Casa de Judá conformarán de nuevo una sola nación. A esto se le llama la restauración de todas las cosas (Hechos 3:21), es decir se devolverá todo a su estado original.

“Y les dirás: Así ha dicho El Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; Y LOS HARÉ UNA NACIÓN EN LA TIERRA, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; Y NUNCA MÁS SERÁN DOS NACIONES, NI NUNCA MÁS SERÁN DIVIDIDOS EN DOS REINOS”. Ezequiel 37:21-22

Por supuesto, y puesto que ese libro no habla de otra cosa, vemos en Apocalipsis múltiples referencias a la reunificación de las dos casas de Israel:

“Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, QUE SON LOS DE LAS DOCE TRIBUS DE LOS HIJOS DE ISRAEL”. Apocalipsis 21:12

La Casa de Israel y los cristianos

“El pueblo de Efraín [Casa de Israel] es para mí un hijo amado; es el hijo que más quiero. Aun cuando lo reprendo, no dejo de acordarme de él; mi corazón se conmueve y siento por él gran compasión. Yo, el Señor, lo afirmo”. Jeremías 31:20 DHH

Si bien, Moisés fue el primero en predecir que Israel sería desterrado debido a su desobediencia (Deuteronomio 29:24-28), también profetizó que luego de ese castigo, –la dispersión por las naciones–, si el pueblo caído en desgracia se arrepentía y se convertía de sus pecados, el Dios de Israel haría volver a las tribus a la Tierra que había prometido a nuestros ancestros:

«Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y TE ARREPINTIERES en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado El Señor tu Dios, y TE CONVIRTIERES a El Señor tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, ENTONCES EL SEÑOR HARÁ VOLVER A TUS CAUTIVOS, Y TENDRÁ MISERICORDIA DE TI, Y VOLVERÁ A RECOGERTE DE ENTRE TODOS LOS PUEBLOS ADONDE TE HUBIERE ESPARCIDO EL SEÑOR TU DIOS. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá El Señor tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver El Señor tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres». Deuteronomio 30: 1-5

El arrepentimiento del que habla el pasaje consiste en reconocer que se ha llevado una vida lejos del cumplimiento de la Voluntad del Padre Celestial la cual está expresa en su Palabra, la Biblia. A esta falta de cumplimiento es a la que se le llama pecado y es de lo que es necesario arrepentirse. La Casa de Israel –acorde a la Escritura un ente que aunque oculto es vivo y real– ha vivido alejada de las Promesas del Pacto debido a que hace miles de años perdió su memoria e identidad.

Jesucristo: el Elegido que unificará las tribus

La Biblia se refiere a la Casa de Israel en una gran cantidad de ocasiones, tanto en forma expresa como en forma de alusión. De hecho el eje de la enseñanza bíblica es el drama de esa parte del pueblo elegido, conocido como las ovejas perdidas, que por su desobediencia fue desarraigado y esparcido entre las naciones. Olvidado por los hombres, mas no por Dios, quien no cesa de anunciar por medio de sus profetas que al final de los tiempos un Elegido de la tribu de Judá será Ungido para llevar a cabo la tarea sobrenatural de recuperar, redimir y salvar a su pueblo que vive en la perdición (Mateo 12:18).

Según las profecías, al final de los tiempos todas las tribus de Israel –tanto las perdidas como las que no lo están– serán rescatadas de entre las naciones de la Tierra por el Elegido.

Tal Elegido es Jesucristo y por tanto sus seguidores rescatados de entre los gentiles, los llamados cristianos (seguidores del Cristo o Ungido), no pueden ser otros sino los descendientes de aquellas tribus perdidas, la Casa de Israel, de las que incesantemente hablan las profecías.

“Yo SALVARÉ a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja. Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a MI SIERVO DAVID, él las apacentará, y él les será por pastor. Yo El Señor les seré por Dios, y MI SIERVO DAVID príncipe en medio de ellos. Yo El Señor he hablado”. Ezequiel 34:22-24

“También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”. Juan 10:16

El Señor anunció que si bien preservaría a Judá, debido a la idolatría de Israel este no sería más su pueblo, profecía que se cumplió con la invasión asiria:

“Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama, porque NO ME COMPADECERÉ MÁS DE LA CASA DE ISRAEL, SINO QUE LOS QUITARÉ DEL TODO. Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por El Señor su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo. Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, PORQUE VOSOTROS [LA CASA DE ISRAEL] NO SOIS [MÁS] MI PUEBLO, NI YO SERÉ [MÁS] VUESTRO DIOS”. Oseas 1: 6-9

Sin embargo la profecía dejó abierta la futura redención para los descendientes lejanos de aquellas tribus caídas en desgracia:

“Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo. Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois [más] mi pueblo, ni yo seré [más] vuestro Dios. Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente. Y se congregarán LOS HIJOS [DESCENDIENTES] DE JUDÁ Y DE ISRAEL, y nombrarán UN SOLO JEFE [JESUCRISTO], y subirán de la tierra…”. Oseas 1: 10-11

Pablo, entendiendo que los gentiles que creían en Jesucristo eran aquellos descendientes de las tribus que fueron desarraigadas, anunció:

“…a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no solo de los judíos, sino también de LOS GENTILES? Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente…” Romanos 9:24-27

Restauración de las tribus: la unificación de Israel

Si bien el reino original consolidado por Salomón fue dividido en dos (de los cuales hoy día descienden tanto judíos como cristianos), acorde a las profecías Israel volverá a ser un solo pueblo.

“Y haré volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio”. Jeremías 33:7

“Y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos”. Ezequiel 37:22

Esto significa que ni la Casa de Israel (los llamados cristianos) ni la Casa de Judá (los llamados judíos) continuarán siendo llamados cristianos y judíos, sino solo miembros de Israel.

A cuál casa pertenece cada tribu

A la división del reino la mayor parte de las tribus quedó en el reino del norte, por ello esa porción tomó el nombre de Israel. En tanto el reino del sur tomó el nombre de la tribu más grande y predominante: Judá.

En el reino del norte o Israel quedaron las siguientes tribus:

  • Rubén
  • Simeón (*)
  • Dan
  • Neftalí
  • Gad
  • Aser
  • Isacar
  • Zabulón
  • Efraín (media tribu de José)
  • Manasés (media tribu de José)

Efraín y Manasés, los dos descendientes de José hijo de Jacob, ocuparon el lugar de su padre, ya que fueron adoptados e incorporados al clan como jefes de tribu cada uno (Génesis 48: 1-6).

(*) Si bien una vez repartida la tierra conquistada, a la tribu de Simeón le tocó una parte del territorio de Judá (Josué 19:1 / 19:9), para cuando, siglos después, el reino se dividió aparecía contabilizada como una de las del norte, como lo podemos constatar en 1 Reyes 11:35 y 1 Reyes 12: 21

(Véase también 2 Crónicas 15:9 / 2 Crónicas 34:6)

Una explicación probable sería que una parte de esa tribu fue absorbida por Judá y otra emigró al norte. Tal vez debido a ataques persistentes de otros pueblos combinados con sequías prolongadas (2 Crónicas 4:28-33 / 2 Crónicas 4:38-43).

En el reino del sur o Judá quedaron las siguientes tribus:

  • Judá
  • Benjamín
  • Leví (casta sacerdotal, sin territorio)

Al momento de la división, al sur se encontraban tres tribus. Dos con territorio que eran Judá y Benjamín a las que se les sumó la tribu de Leví, que por disposición Divina (Números 1:47-50) se ocuparía de las labores del Templo y por tanto no poseería territorio pero a cambio recibiría los tributos de las demás tribus. Quienes pertenecían a Leví estaban establecidos en territorios de otras tribus, por ello no se cuentan como tal.

Al dividirse el reino los levitas que habitaban las ciudades de Israel emigraron a Judá, pero con ellos también de las otras diez tribus:

“Tras los levitas se fueron muchos de las tribus de Israel que de corazón se habían dispuesto a buscar al Señor y Dios de Israel, así que llegaron a Jerusalén para ofrecer sacrificios al Señor y Dios de sus padres”. 2 Crónicas 11:16 RVC

Si bien los territorios de Benjamín y Judá que además de recibir a los que se añadieron de Leví también recibieron a algunos de las tribus del norte, básicamente se considera que todos los judíos actuales son descendientes principalmente de las tribus de Judá, Benjamín y Leví. Como ya dije al principio, es incorrecto llamar judío o judía a alguien que no pertenezca a alguna de esas tres tribus. Por ejemplo, el libro de Lucas nos habla de una descendiente de la tribu de Aser, en todo caso a ella le correspondería el gentilicio de israelita o incluso galilea, pero nunca el de judía.

“Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad”. Lucas 2:36

Otro ejemplo lo sería el de Pedro, al cual nunca se le identifica como judío sino como galileo (Marcos 14:70). Al Señor Jesucristo también se le identificó como galileo (Mateo 26:69), pero habiendo Él nacido en Belén de Judá y teniendo su linaje en la tribu de Judá (Lucas 2: 1-18 / Mateo 2:1-6) por tanto era judío.

Por qué la tribu de Dan no aparece en el conteo que se hace en Apocalipsis

Efraín y Manases no obstante que eran nietos de Jacob fueron adoptados como hijos suyos (Génesis 48:5), es decir se contaron entre las tribus. Según algunos creen (no tenemos registro de ello) antes de la conquista de los asirios Efraín se había fusionado con Manases y Dan con Neftalí (aunque en el caso de Dan hay quienes piensan que quizá esa tribu se mezcló con otras culturas del norte y se perdió). Es decir, no es que hayan desaparecido las tribus faltantes, sino que simplemente con el paso del tiempo fueron absorbidas por otra.

Pero otros opinan que la tribu de Dan pudiera haber sido excluida a propósito por alguna otra razón de índole espiritual –como apostasía, por ejemplo–, pero hasta ahora no hay evidencia alguna de ello, ni razón –de haber sido el caso– para no haber sido incluida en el beneficio otorgado a todos los descendientes de las tribus de regresar a ser parte del pueblo elegido.

En el libro de Génesis encontramos la siguiente profecía para la tribu de Dan:

“Dan juzgará a su pueblo, Como una de las tribus de Israel. Será Dan serpiente junto al camino, Víbora junto a la senda, Que muerde los talones del caballo, Y hace caer hacia atrás al jinete”. Génesis 49:15-17

Por qué se menciona tanto a Efraín en la Biblia

Debido a la falta cometida por Rubén (Génesis 35:22 / Génesis 49:3-4) sus derechos de primogenitura le fueron quitados y dados a José:

“Rubén fue el hijo primogénito de Israel. (Aunque él era el primogénito, finalmente no fue contado como tal porque deshonró el lecho de su padre; así que sus derechos de primogenitura pasaron a los hijos de José, hijo de Israel. Y aunque Judá llegó a ser el más importante de sus hermanos, y el jefe de ellos, el derecho de primogenitura se le dio a José)”. 1 Crónicas 5:1-2 RVC

Así como la tribu de Judá –que era la más importante– dio nombre a todo el reino del sur, a los habitantes del reino del norte se les conocía como Efraín, pues de entre las diez tribus fue la más prominente. Esto debido primero a que la capital del reino, Samaria (Isaías 7:9), se encontraba en la región montañosa del territorio de Efraín y a que el padre de Efraín fue el ilustre José, que además de haber sido virrey de Egipto (Génesis 41:40-42) legalmente fue el hijo mayor por poseer la primogenitura que fue quitada a Rubén.

El patriarca Jacob amaba a José más que a todos sus demás hijos (Génesis 37:4). Jacob amó tanto a los hijos de José –sus nietos– que los adoptó como hijos propios (Génesis 48:5-6).

Jacob bendijo a Efraín, que era el menor, por encima de su hermano mayor, Manasés (Génesis 48:8-14 / 17-20). Al representar Efraín a todo el reino del norte se entiende que tal bendición es para todas las tribus que ocupaban ese territorio (tribus que hoy se encuentran perdidas y dispersas por todo el mundo, la Casa de Israel). Bendición que hasta nuestros días prodigiosamente se ha cumplido en los llamados cristianos:

“Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, EL ÁNGEL QUE ME LIBERTA DE TODO MAL, BENDIGA A ESTOS JÓVENES; Y SEA PERPETUADO EN ELLOS MI NOMBRE, Y EL NOMBRE DE MIS PADRES ABRAHAM E ISAAC, Y MULTIPLÍQUENSE EN GRAN MANERA EN MEDIO DE LA TIERRA”. Génesis 48:15-16

Por tanto cuando se lea en la Biblia un Mensaje dirigido a Efraín se deberá entender que se refiere a toda la Casa de Israel, es decir, a los cristianos.

Efraín y su hermano Manasés aunque nacieron en Egipto eran linaje de Jacob, al adoptarlos Jacob como hijos suyos sentó el precedente que rige hasta hoy: QUE NO OBSTANTE EL LINAJE DE ISRAEL HAYA NACIDO FUERA DE LA TIERRA SANTA DIOS LOS RECONOCERÁ COMO HIJOS PROPIOS:

“Ahora reclamo como hijos míos a estos dos muchachos tuyos, Efraín y Manasés, QUIENES NACIERON AQUÍ EN LA TIERRA DE EGIPTO antes de que yo llegara. ELLOS SERÁN MIS HIJOS, como lo son Rubén y Simeón.”. Génesis 48:5 NTV

Al igual que Efraín y Manasés, que eran egipcios, la Casa de Israel, no obstante haber nacido fuera de la Tierra Prometida y haber sido despojada de sus raíces hebreas, sigue siendo linaje de Jacob, Isaac y Abraham, por lo que El Señor los reconoce como hijos propios:

“El pueblo de Efraín [La Casa de Israel] es para mí un hijo amado; ES EL HIJO QUE MÁS QUIERO. Aun cuando lo reprendo, no dejo de acordarme de él; mi corazón se conmueve y siento por él gran compasión. Yo, el Señor, lo afirmo”. Jeremías 31:20 DHH

“Por sus rostros correrán lágrimas de alegría, y con mucho cuidado los guiaré a casa. Caminarán junto a arroyos quietos y por caminos llanos donde no tropezarán. Pues soy el padre de Israel, Y EFRAÍN ES MI HIJO MAYOR”. Jeremías 31:9 NTV

¿Debe la Casa de Israel cumplir la Ley?

La Casa de Israel al formar parte del pueblo de Dios debe cumplir Su Ley, que no es otra cosa sino el pacto matrimonial entre Dios y su prometida (Ezequiel 16:8), pero como enseña Pablo, la Casa de Israel debe efectuar tal cumplimiento SOLO EN SU FORMA ESPIRITUAL. Al cumplimiento espiritual de la Ley, que simplemente se traduce en buenas obras, el apóstol le llamó VIVIR BAJO LA GRACIA.

“Porque toda la Ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Gálatas 5:14

“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la Ley”. Romanos 13:8

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la Ley, sino bajo la Gracia”. Romanos 6:14

“Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la Ley”. Gálatas 5:18

Tus raíces hebreas

No llegaste a esta página por casualidad. Has estado haciendo una búsqueda sobre el pueblo de Israel y ello se debe a que has respondido al Llamado que Dios ahora mismo está haciendo a todos sus hijas e hijos (Jeremías 31:20-21).

Debes saber que la Biblia fue escrita con el propósito de hacer llegar hasta ti un Mensaje de la mayor trascendencia, ¿pero cuál es ese Mensaje tan importante? Lee bien esto: Que regreses a dónde perteneces. A través de cada página de la Biblia El Señor te hace el mismo llamado amoroso:

“REGRESA A MÍ”

En eso consiste el Mensaje de la Biblia, en un Llamado urgente y bondadoso para que inicies el camino de regreso hacia donde algún día perteneciste: a El Padre Celestial.

Pero ¿cómo fue que algún día perteneciste al Señor? ¿y cómo fue que te extraviaste de Él? ¿y por qué no sabías de ello? ¿o cuándo fue todo eso?

Esa ha sido precisamente mi labor a lo largo de estos últimos años, informar a personas como tú lo más detenida y detalladamente posible acerca de todo eso a fin de que recuperen lo que les pertenece.

Siglos atrás tus antepasados y los míos pertenecieron al pueblo elegido: ISRAEL, y a pesar de haber pasado tanto tiempo El Señor no se olvidó ni de ti ni de mí, Y AHORA ESTÁ CUMPLIENDO SU PROMESA DE REGRESAR EN NUESTRA BUSCA.

¿Te interesa saber más acerca de tu verdadero origen? Entonces continúa leyendo:

Si tú sigues a Jesucristo debes saber que es porque aunque has perdido tu conexión hebrea perteneces a Israel y serás parte del cumplimiento final de las profecías. Así es, pero hay muchas otras cosas más que es necesario sepas, por que ya están comenzando a suceder. Durante estos últimos años de mi vida ha sido mi objetivo informar puntualmente a todas las ovejas de Israel acerca de su pasado, su presente y su futuro.

Para tal meta he publicado diversos trabajos de acceso gratuito, entre los cuales destaca un libro digital: TRAS LAS TRIBUS PERDIDAS DE ISRAEL.

En tal trabajo con toda calma te explico por qué todos los que siguen a Jesucristo han comenzado a cumplir con la parte de la profecía que habla del retorno a Israel, profecía que culminará con la reunificación de todo el pueblo santo.

Ya que tú perteneces a Israel es necesario que comiences a saber no solo cuál es el legado que por Derecho Divino te pertenece y que nadie te puede quitar, sino cuáles son los cumplimientos proféticos que ya se avecinan. Pero también es necesario que entiendas que no por pertenecer a Israel se requiere que cumplas la Ley en su forma ritual, puesto que -tal como nos enseña el apóstol Pablo- la Casa de Israel vive bajo la Gracia.

Todas estas cosas y otras más las explico en mi obra a través de la cual además permaneceré en continuo contacto contigo para que me manifiestes todas tus inquietudes y me hagas todas las preguntas que sean necesarias acerca de la información que encuentres ahí.

Si tú deseas conocer más de la Escritura este libro es para ti.

En él descubrirás el poder espiritual que la revelación de la Palabra le da a quienes siguen a Jesucristo, el Hijo de Dios. Yo mismo en las situaciones difíciles de mi vida he encontrado en sus páginas aliento para seguir adelante.

No solamente el Poder de lo Alto te llenará incrementando tu fe, sino que comenzarás a entender toda la Biblia y tendrás respuesta a las preguntas que todos nos hacemos:

QUIÉNES SOMOS

DE DÓNDE VENIMOS

A DÓNDE VAMOS.

Así que, ¿Te atreves a conocer quién eres realmente?

 

Referencias en la Biblia a la Casa de Israel: BibleGateway.com