Introducción al Apocalipsis: las 4 perspectivas

El libro de Apocalipsis quedó escrito de la forma en la que lo hemos conocido por dos razones principales:

La primera es que el autor, que vivió en el primer siglo de nuestra era, fue llevado a contemplar el mundo situado para él en un futuro distante. Las escenas que se le permitieron observar estaban a dos mil años de distancia en su futuro (sin mencionar las celestiales) y trató de describirlas asociándolas con imágenes que eran cotidianas para él, lo que le transfirió al documento un lenguaje simbólico y perfectamente codificado para los lectores de nuestros días. Esto no es ni una equivocación ni algo fortuito, sino un hecho completamente intencional, lo cual nos lleva al siguiente punto.

La segunda razón obedece a que estamos en medio de una guerra en curso (Apocalipsis 12:17 / Efesios 6:12-14 / 2 Timoteo 2:4) y lo que conocemos como Apocalipsis en realidad, como acabo de decir, es un mensaje codificado. En toda guerra los mensajes codificados son información valiosa que se ha logrado obtener y que se necesita hacer llegar sin alteraciones (Apocalipsis 22:18-19) a alguien que se halla en un punto decisivo pues tal información será clave para la victoria.

Nuestro equipo tratará de decodificar ese mensaje para dejarlo a las generaciones futuras a fin de que les sea útil para la victoria final.

Apocalipsis: esquema de su estructura y elementos

Tratando de simplificar tu entendimiento de esta profecía usaremos el esquema de su estructura al que llamaremos “Estructura del libro” y enseguida añadiremos un segundo al que nombraremos “Elementos de la obra literaria”. Una vez descritos procederé a intersectar ambos esquemas para hacer uno solo.

Primer esquema: Estructura del libro

1.- Advertencia a las 7 Iglesias

2.- La Gran Tribulación

3.- Sentencia a la gran ramera

4.- Caída de Babilonia

5.- Regreso del Señor Jesucristo

6.- El Milenio / Transición a la eternidad

7.- Eternidad

Segundo esquema: Elementos de la obra literaria

La historia testimonial que nos narra esta profecía además de contener protagonistas y antagonistas, también posee los elementos que contendría cualquier obra dramática moderna, los cuales son:

a.-) Introducción

b.-) Nudo o conflicto

c.-) Desenlace o solución del conflicto

d.-) Epílogo o conclusión.

Intersección de ambos esquemas

A continuación explicaré estos últimos cuatro elementos (segundo esquema) e iré identificando en ellos cada uno de los siete puntos de la estructura (primer esquema).

a.-) Introducción

El Señor Jesucristo advierte a las 7 iglesias que ya viene la Gran Tribulación (punto 1 del primer esquema) por lo que deberán estar atentas.

b.-) Nudo o conflicto

El nudo de una narración es el conflicto o problema, en el caso del Apocalipsis sería la Gran Tribulación que está planteada simultáneamente en los siete sellos, las siete trompetas, los siete actos (por llamarlos de alguna manera) y las siete copas de ira; es decir, las 4 perspectivas, de las cuales hablaré con mayor detalle más adelante.

La Gran Tribulación es el clímax de una guerra en la que el dragón, la serpiente antigua, impone en el trono de Israel a un usurpador o impostor para gobernar a la humanidad. (punto 2 del primer esquema).

c.-) Desenlace o solución del conflicto

El desenlace del nudo sucede cuando el verdadero Rey de Israel, Jesucristo, El Verbo de Dios, regresa a su reino y depone al usurpador y a su ejército comenzando a gobernar enseguida (puntos 3, 4 y 5 del primer esquema).

d.-) Epílogo o conclusión

En el Epílogo o conclusión modernos es común leer la frase “y fueron felices para siempre”. En las obras modernas el antagonista es eliminado y todo el mal que causó es borrado. En el epílogo del Apocalipsis encontramos ese mismo mensaje cuando el dragón, el falso profeta, el falso Mesías y todos quienes le siguieron son echados al Lago de fuego y la Nueva Jerusalén desciende y transporta a todos los que siguieron al Cordero hacia la eternidad (puntos 6 y 7 de la estructura o primer esquema).

Protagonistas y antagonistas

Los protagonistas son Dios, El Cordero, Miguel y sus ángeles, los 144,000, etc. Los antagonistas son el dragón y sus ángeles, las dos bestias, la ramera, los que se dejan poner la marca de la bestia, etc.

Enseguida explicaré muy brevemente cada uno de los puntos de esta estructura de Apocalipsis.

Advertencia a las siete iglesias previa a la Gran Tribulación

Capítulos 1 al 3

Si bien encontramos en esta sección un extraordinario e invaluable panorama de las iglesias del primer siglo, también podremos apreciar aquí a todas las iglesias que han existido a lo largo de dos mil años.

Sin embargo, el cumplimiento pleno de esta parte de la profecía sucederá previo al inicio de la Gran Tribulación. Así, las 7 iglesias finalmente nos muestran el estado en el que se hallará el pueblo de la fe previo al inicio de la persecución.

La Gran Tribulación

Capítulos 4 al 16

El periodo conocido como Gran Tribulación (Apocalipsis 2:22) durará mil docientos sesenta días (Apocalipsis 11:3) o cuarenta y dos meses (Apocalipsis 11:2) que suman tres años y medio (Daniel 7:25 ). Como si fuera una película, en la que podemos apreciar el desarrollo de una trama desde diferentes ángulos, Apocalipsis nos narra la Gran Tribulación desde cuatro diferentes ángulos, perspectivas o puntos de vista simultáneos:

a).- Los 7 sellos

b).- Las 7 trompetas

c).- Los 7 actos (por identificarlos de alguna manera)

d).- Las 7 copas de ira

Sentencia a la gran ramera

Apocalipsis 17

Es decretada la sentencia contra la gran ramera, la ciudad asentada sobre las muchas aguas que son los pueblos a los que gobierna y con la cual los reyes de la tierra se han coludido.

La caída de Babilonia

Apocalipsis 19:1-8

La sentencia se cumple y se anuncia la caída de Jerusalén, la ciudad asentada sobre siete montes (Apocalipsis 17:9) desde la cual el dragón erigió su último gobierno mundial (Apócalipsis 13).

El regreso de Jesucristo

Capítulo 19:9-21

Los cuatro puntos de vista desde los cuales se narra la Gran Tribulación convergen en un solo clímax: la aparición en el cielo del Señor Jesucristo y su descenso a la tierra para aniquilar a los ejércitos del usurpador del trono (Apocalipsis 19:19-21). Con ello termina la Gran Tribulación (llevada a cabo en la tierra por el falso Mesías judío o anticristo) e inicia una etapa transitoria hacia la eternidad.

El Milenio / Transición a la eternidad

Capítulo 20

Luego de ocupar su trono en la Tierra, Jesucristo comenzará a juzgar a quienes se le opusieron (Lucas 19:27 / Apocalipsis 2:26-27 / Apocalipsis 3:9) y a gobernar conjuntamente con los que le fueron leales (Apocalipsis 2:26-27 / Apocalipsis 3:9 / Apocalipsis 3:21 / Apocalipsis 20:4).

Con ello inicia un periodo de reinado de mil años (Apocalipsis 20:1-7) al cabo del cual Satanás ejerce una sublevación final (Apocalipsis 20:7-10). Satanás es ajusticiado y los muertos que no fueron levantados en la primera resurrección (Apocalipsis 2:11/ Apocalipsis 20:5-6) son vueltos a la vida para ser juzgados. Aquellos que no se hallan en el Libro de la vida son echados en el Lago de Fuego (Apocalipsis 20: 10-15).

La eternidad

Capítulos 21 y 22

El cielo y la tierra son destruidos (Apocalipsis 21:1) y la Nueva Jerusalén, donde pasaremos el resto de la eternidad, desciende del cielo (Apocalipsis 21: 9-27 / 22:1-5).

La Gran Tribulación: un rompecabezas tridimensional

La parte correspondiente a la Gran Tribulación que describe Apocalipsis se parece mucho a un cubo de Rubik en desorden, el cual es necesario girar en forma acertada para que quede en perfecto orden obteniendo un solo color en cada cara. Si un solo cuadro de diferente color queda en una de las caras el cubo está mal resuelto pues quedó de forma incompleta. La Gran Tribulación narrada en el Apocalipsis es igual. Tiene una solución perfecta y es la que vamos a explicar.

La peculiar forma de presentar la narrativa de esta parte del libro, y además sin previo aviso, es lo que ha confundido a más de uno en su lectura. Así que antes de comenzar a trabajar en ello debo advertirte la forma en la que está escrita esta precisa parte de la profecía. Aquí te la presento:

La Gran Tribulación: las 4 perspectivas

La parte central del libro de Apocalipsis, la cual habla del periodo conocido como Gran Tribulación, está estructurada desde cuatro perspectivas o hilos conductores que convergen en un desenlace climático. A continuación detallamos esta información.

Primeras tres perspectivas

En Apocalipsis la Gran Tribulación se narra primeramente tres veces, desde tres perspectivas diferentes, esto sucede a través de los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas.

Los tres relatos -que como ya dije describen el mismo evento desde tres diferentes puntos de vista- concurren en el mismo acontecimiento: el cataclismo previo que marca el regreso victorioso y glorioso del Señor Jesucristo, momento justo en que la cuenta regresiva llega a su fin. Es en los siguientes versículos que las historias convergen encontrando su clímax:

7º Sello

“Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”. Apocalipsis 8:5

7ª Trompeta (Shofar)

“Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”. Apocalipsis 11:19

7ª Copa

“Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra”. Apocalipsis 16:18

Después de ese cataclismo en el que convergen las tres perspectivas ocurre el regreso del Señor Jesucristo, mismo que encontramos en el siguiente versículo:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea…Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”. Apocalipsis 19:11-16

Perspectivas del autor

Juan, autor del Apocalipsis, ve la misma historia desde tres puntos de vista diferentes. Ponemos el siguiente ejemplo:

 – En la imagen apreciamos tres diferentes puntos de vista -perspectivas- de un mismo tiempo y lugar.

Supongamos que estamos ante una gran pecera rectangular en el medio de un cuarto. Tratemos de imaginar nuestra pecera lo más grande y bella posible. Digamos que nos detenemos al frente de la pecera a observar los peces, plantas y demás objetos multicolores que lenta y pausadamente interactúan dentro. Ahora supongamos que nos desplazamos hacía otro punto de la pecera, un costado, digamos. Nuevamente tenemos una misma vista de su contenido pero desde otra perspectiva, lo que en nuestra posición anterior estaba en primer plano ahora aparecerá ante nuestros ojos en segundo término. Y si decidimos ir al otro extremo de la pecera sucederá que lo que recién estaba en primer plano ahora, en nuestro nuevo punto de vista, estará hasta el fondo.

El relato de la Gran tribulación está hecho de la misma manera: tres puntos de vista diferentes de la misma sucesión de acontecimientos.

La cuarta perspectiva

Sin embargo, existe una cuarta perspectiva que si bien también corresponde a la Gran Tribulación, permanece un tanto separada de las otras tres. Esta cuarta perspectiva es la de quien contempla la escena de las tres anteriores perspectivas –en este caso nosotros–.

Volvamos a nuestro ejemplo de la pecera:

A la pecera del ejemplo anterior añadiremos una cuarta perspectiva: la nuestra, que no es frontal, como las tres anteriores, sino desde arriba. Al ser desde lo alto y no desde un plano terrenal nos indica que es una perspectiva espiritual.

 – A esta misma imagen que nos muestra las tres perspectivas anteriores sumamos una cuarta: la de quien aprecia la escena, en este caso nosotros. Esa sería la cuarta perspectiva.

Los cuatro seres en Apocalipsis

Juan reporta el avistamiento de cuatro seres que se comunican con él y le muestran lo que la apertura de los primeros cuatro sellos permite ver:

“El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando”. Apocalipsis 4:7

En la apertura de los primeros cuatro sellos cada uno de los seres vivientes le dice a Juan «Ven y mira». Por la posición que guardan alrededor del trono (Apocalipsis 4:6) se entiende que Juan dio una vuelta completa mirando cada acontecimiento desde la perspectiva de cada ser (Apocalipsis 6: 1-7). Según lo que puedo comprender de esta escena es cada uno de los seres vivientes también le mostró a Juan una perspectiva diferente desde su posición.

Si te fijas bien, los tres primeros seres poseen atributos que les permiten desenvolverse terrenalmente, pero el cuarto -el águila- es el único que vuela. De nuevo nuestra cuarta perspectiva.

Curiosamente es algo muy parecido a lo que ocurre con los cuatro evangelios, donde tres de ellos son sinópticos y otro, el evangelio de Juan, transcurre de manera independiente a los otros tres.

Entonces este cuarto ser representaría no solo al evangelio de Juan, ligeramente más enfocado en lo celestial o espiritual, sino incluso a la cuarta perspectiva de la Gran Tribulación, en la cual se narra su trasfondo, que es  la batalla milenaria entre los soldados de Dios y los del dragón. Batalla la cual se extiende a la tierra causando gran mortandad entre los hombres (Apocalipsis 12:7 / Apocalipsis 8:10-11).

Estructura de la cuarta perspectiva

La cuarta perspectiva corre desde el capítulo 12 hasta el 15. A diferencia de las otras tres, que se les estructura como sellos, trompetas y copas (todos artículos de uso terrenal), no está clasificada en ninguna forma. En su trama aparecen diferentes protagonistas en actos independientes, siempre en el trasfondo espiritual, el cual es atemporal.

En el primer acto aparecen la mujer y el dragón; en el segundo las dos bestias; en el tercero los 144,000 redimidos y el Cordero; en el cuarto tres heraldos; en el quinto los que siegan la tierra; en el sexto los que la vendimian; y por último y como una introducción a la siguiente cadena de eventos -las copas de ira- siete ángeles portando las siete plagas postreras.

Los siete actos

Hay siete actos, por llamarlos de alguna manera, que componen esta cuarta perspectiva de la Gran Tribulación. Como ya lo dijimos corren desde el capítulo 12 hasta el 15 y son los siguientes:

1er Acto  | Apocalipsis 12
La Mujer y el Dragón

2º Acto  | Apocalipsis 13
Las bestias que emergen del mar y la tierra

3er Acto  | Apocalipsis 14: 1-5
El Cordero y sus 144,000 sellados

4º Acto | Apocalipsis 14:6-13
Los 3 heraldos

5º Acto | Apocalipsis 14: 14-16
La siega: el recogimiento del trigo

6º Acto | Apocalipsis 14: 17-20
La cosecha: el lagar de la ira de Dios

7º Acto |  Apocalipsis 15:1-8
Las siete plagas postreras

Para finalizar, por ahora, dejaré anotados en el mismo orden en el que aparecen en la profecía, las cuatro perspectivas con las que se describe la Gran Tribulación. Posteriormente, si El Señor lo quiere, hablaremos de estas perspectivas (cada una de las cuales está dividida en siete partes) en entradas independientes para cada una de ellas.

1.- Sellos

2.- Trompetas

3.- Actos (por llamarle de alguna manera)

4.- Copas

 

Los cuatro querubines

Quizá estas cuatro perspectivas de las que he hablado se correspondan con los cuatro querubines que resguardan el trono de Dios (el arca de la alianza en realidad es un trono).

Dentro del Lugar Santísimo del templo en Jerusalén había en total cuatro querubines, los dos que ya venían en la tapa del arca (Éxodo 25:18):

“Hizo también los dos querubines de oro, labrados a martillo, en los dos extremos del propiciatorio. Un querubín a un extremo, y otro querubín al otro extremo; de una pieza con el propiciatorio hizo los querubines a sus dos extremos. Y los querubines extendían sus alas por encima, cubriendo con sus alas el propiciatorio; y sus rostros el uno enfrente del otro miraban hacia el propiciatorio”. Éxodo 37:7-9

y otros dos que fueron colocados por Salomón:

“Y dentro del lugar santísimo hizo dos querubines de madera, los cuales fueron cubiertos de oro. La longitud de las alas de los querubines era de veinte codos; porque una ala era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra de cinco codos, la cual tocaba el ala del otro querubín. De la misma manera una ala del otro querubín era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra era de cinco codos, que tocaba el ala del otro querubín. Estos querubines tenían las alas extendidas por veinte codos, y estaban en pie con los rostros hacia la casa”. 2 Crónicas 3: 10-13

Como ya sabemos, esto es una mera representación terrenal de lo que en verdad sucede en el plano espiritual.

Ezequiel reporta el avistamiento (Ezequiel 1: 5-25) de cuatro seres vivientes -querubines- sosteniendo el trono de Dios, que es el arca.

“… y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre”. Ezequiel 1:5

“Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él”. Ezequiel 1:26

Su descripción de los cuatro seres coincide con la que Juan hace de ellos en el Apocalipsis:

“Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en los cuatro cara de águila”. Ezequiel 1:10