La Biblia: el pasado, presente y futuro de Israel

Como has podido darte cuenta y tal como ya te expliqué al principio de este trabajo, la Biblia es un registro de la Historia de las dos casas de Israel, pero a diferencia de otros libros de Historia que solo relatan el pasado de los pueblos, la Biblia relata no solo el pasado, sino también el presente e incluso el futuro de Israel.

Como ya dije al principio del libro, el nuestro es el único pueblo cuya HISTORIA ESCRITA incluye eventos que ya se cumplieron, pero también otros que están cumpliéndose e incluso otros más que van a cumplirse.

En este trabajo he tratado de explicarte de la forma más sencilla y concisa posible los puntos más relevantes de esa Historia Escrita tocantes al pasado de la parte del pueblo de Israel que está perdido en la dispersión.

A fin de que entiendas mejor no solo el pasado, sino también el presente y el futuro de nuestro pueblo, como ya comprobaste dividí los doce capítulos de este libro a manera de un reloj profético que si bien su funcionamiento es simple se entenderá con mayor profundidad si antes repasamos el concepto que las culturas de la Biblia tenían acerca de la medición del tiempo.

El día de 24 horas en tiempos bíblicos

El día de 24 horas en tiempos bíblicos era un tanto diferente al que observamos en la actualidad. Basado en el libro de Génesis el pensamiento hebreo entendía que primero fueron las tinieblas o la noche y después ocurrió la luz o el día.

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y LAS TINIEBLAS [de la noche] estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue LA LUZ [del día]”. Génesis 1:2-3

“A la luz la llamó «día», y a las tinieblas, «noche». Y vino la noche, y llegó la mañana: ese fue el primer día.”. Génesis 1:5 TLA

Por ello es que en aquellos entonces se consideraba que el día comenzaba al anochecer y se completaba con la jornada solar de 12 horas que le seguía. Así que en tiempos bíblicos la unidad diaria también estaba dividida en 24 horas, pero a diferencia del nuestro que inicia a las 12 de la noche el día hebreo comenzaba al caer la noche continuando al salir el sol para finalmente culminar al ocultarse.

Así, la primera parte del día hebreo –la noche– estaba dividida en 12 vigilias:

“Cuando me acuerde de ti en mi lecho. Cuando medite en ti en LAS VIGILIAS DE LA NOCHE”. Salmos 63:6

“Mas a la CUARTA VIGILIA DE LA NOCHE, Jesús vino a ellos andando sobre el mar”. Mateo 14:25

En tanto que la segunda parte –el día– en doce horas:

“Y desde LA HORA SEXTA hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta LA HORA NOVENA”. Mateo 27:45

Las vigilias de la noche comenzaban a contarse al anochecer y las horas del día al amanecer. La última hora o la hora final, la duodécima, sucedía al ponerse el sol, entre las 6 y las 7 de la tarde.

El reloj profético de Israel y las horas finales

Los doce capítulos de este libro corresponden a las últimas doce horas del reloj profético en el que estamos situados. Las primeras doce horas (las cuales han quedado fuera de este trabajo), es decir, la noche, corresponderían a los inicios de la humanidad antes de Abraham (Génesis 17:20). Las restantes doce horas, las del día, al pueblo elegido (Génesis 35:22).

Por supuesto que solo me he concretado a seguir la línea que la Biblia marca para la Casa de Israel, pero en realidad el reloj profético completo incluye también todos los acontecimientos que iniciaron con la destrucción del templo erigido por Salomón y la consecuente deportación de los judíos a Babilonia en el año 587 a.C.

Excluí toda la línea de acontecimientos que la Biblia marca para la Casa de Judá no porque carezcan de importancia, sino porque la intención de este trabajo es alcanzar al linaje de la Casa de Israel.

Ahora bien, aclarado este punto, hablemos un poco más acerca del momento en el que según el reloj profético nos encontramos, la hora undécima, porque tiene que ver directamente contigo:

Los jornaleros y el fin del día

Es un pasaje del libro de Mateo el que nos da indicios del momento del reloj profético en el que nos encontramos, lee con atención:

“Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de LA HORA TERCERA DEL DÍA, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de LAS HORAS SEXTA Y NOVENA, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de LA HORA UNDÉCIMA, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo. CUANDO LLEGÓ LA NOCHE [es decir, la duodécima hora], el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros”. Mateo 20:1-8

El pasaje anterior nos muestra el reloj profético como una jornada de trabajo de 12 horas. Las horas tercera (Marcos 15:25), sexta (Juan 19:14) y novena (Hechos 3:1) las menciona porque son las horas de adoración en el Templo por lo que deberemos entender que en realidad se está hablando de la intervención de Dios en el Final de los tiempos.

Ahora vuelve a leer lo que dice acerca de los tiempos actuales:

“Y saliendo CERCA DE LA HORA UNDÉCIMA, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?” Mateo 20:6

Acorde a tal reloj profético, en este momento estaríamos en la hora undécima. A punto de llegar a la última hora u hora final.

La viña simboliza la obra de Dios. El dueño representa al Padre Celestial que en este momento está poniendo a trabajar a quienes no estaban ocupándose en la obra del Señor.

Los que estaban desocupados son todas aquellas personas que no eran pastores, al menos no de la manera formal en la que los conocimos, pero ahora están siendo llamados a trabajar en la viña del Señor.

Lo que este pasaje nos urge a comprender es que si el final de la hora laboral o final del ciclo se cumple al ponerse el sol, es decir al llegar la noche, entonces estaríamos a punto del cumplimiento final, cuando cada quien recibirá la correspondiente paga de lo que hizo:

“CUANDO LLEGÓ LA NOCHE [es decir, la duodécima hora, la hora final], el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros”. Mateo 20:1-8

Tú y yo estamos entre esos jornaleros de la undécima hora, aquellos postreros. A punto de recibir el pago por lo que hicimos (y por lo que no hicimos también).

Restaurando a las ovejas perdidas de la Casa de Israel

“Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia”. Jeremías 3:15

Ya sabemos que todos los que siguen a Jesucristo pertenecen a Israel, ahora bien, si tú sigues a Jesucristo es porque Él te eligió a ti y no porque tú lo elegiste a Él:

“Ustedes no me eligieron a mí. Más bien, yo los elegí a ustedes, y los he puesto para que vayan y lleven fruto, y su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se lo conceda”. Juan 15:16 RVC

Te eligió porque Él tiene un propósito especial para tu vida: que le ayudes en la búsqueda y restauración de sus ovejas, las ovejas perdidas de la Casa de Israel.

El plan del Señor para estos últimos tiempos ya está en marcha y deberás determinar en tu corazón si deseas seguir viviendo como hasta ahora o quieres formar parte de ese plan para estos últimos días.

Así como el pueblo se levantaba para seguir la columna de fuego y la nube iba delante de ellos (Éxodo 13:20-22 / Éxodo 40:36-38) ahora El Señor ha iniciado la marcha y su pueblo elegido debe levantar el campamento e ir tras Él. La decisión es completamente tuya: Puedes seguirlo o quedarte atrás.

“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá”. Mateo 24:45-47

La determinación que tomes acerca de la información que acabas de recibir en este libro te afectará no solo en esta vida sino también en la siguiente.

Tanto el pueblo llano, así como profetas y apóstoles e incluso nuestro Señor Jesucristo trabajaron con tesón para el restablecimiento de Israel y si quieres cumplir la Voluntad de Dios entonces deberás hacer también lo que te corresponde.

¿Cómo puedes colaborar? De muchas formas. En su momento El Señor te mostrará exactamente lo que Él quiere que hagas, pero lo que sí que debes comenzar a hacer sin dilación consiste en dos cosas:

1.- Comunicar el Mensaje

2.- Prepararte en la Escritura

Comenzando a comunicar el Mensaje

Para comenzar a comunicar el Mensaje no tienes que empezar a hacerlo ante multitudes sino ante las personas que tienes a tu alcance.

Por ejemplo, durante alguna plática informal simplemente menciona de paso el asunto. No todos son elegibles para su regreso a Israel, pero aquellas personas que oyendo tu mensaje sean tocadas en lo profundo de su ser por el Espíritu de Dios mostrarán mayor interés y querrán que les hables más de ello, quizá incluso les gustaría comenzar a reunirse en tu casa.

O si tienes hijos pequeños comienza con ellos:

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Proverbios 22:6

Informando a tus hijos pequeños acerca de su pertenencia al pueblo elegido es una forma de restaurar las raíces justo donde se les rompieron a nuestros antepasados. Como te dije capítulos atrás, las raíces hebreas del pueblo de Dios se perdieron porque en las nuevas naciones los padres dejaron de hacer algo que es fundamental para la preservación de la memoria y la identidad, que es no dejar de instruir a las nuevas generaciones acerca de su origen:

“Por lo tanto, ten cuidado. Ten mucho cuidado de no olvidar nada de todo lo que tus ojos han visto. Que no se aparten de tu corazón en ningún momento de tu vida. Al contrario, enséñales esto a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. Aquel día que estuviste delante del Señor tu Dios en Horeb, el Señor me dijo: Reúne al pueblo, para que yo les haga oír mis palabras. Las aprenderán, para que me teman todos los días que vivan sobre la tierra, y para que las enseñen a sus hijos”. Deuteronomio 4:9-10 RVC

Restaurar las raíces hebreas requiere tiempo, paciencia, amor y mucha persistencia, pero El Señor siempre estará contigo y con todos los que se sumen a tu esfuerzo.

Ahora bien, si El Señor ya te ha puesto delante de un grupo –ya sea pequeño o grande–al que has estado enseñando la Biblia, por lo que ya tienes experiencia en compartir el Mensaje, el siguiente punto también es para ti.

Preparándote más en la Escritura

Este libro al que has tenido acceso, TUS RAÍCES HEBREAS, está escrito como una lectura introductoria para quienes comienzan a informarse del tema, por lo que ha sido condensado al máximo. Pero he publicado otro trabajo, pensado para aquellos quienes ya enseñan la Biblia o están preparándose para hacerlo. Ahí abundo en mayor información acerca de todo lo que he hablado aquí. Se titula TRAS LAS TRIBUS PERDIDAS DE ISRAEL. Ese libro también es digital y de acceso gratuito y está disponible para que lo comiences a estudiar de inmediato.

Si has determinado sumarte a la búsqueda de las ovejas perdidas de Israel cumpliendo con el propósito que El Señor estableció para tu vida desde el principio de los tiempos, cambiando para bien tu vida y la de muchas más personas ¡Enhorabuena y adelante!

Para dar el siguiente paso consigue una libreta nueva para que hagas ahí las anotaciones de todos los hallazgos que vas a hacer en la Escritura, luego sigue la liga que te pongo a continuación y con tu Biblia al lado comienza a estudiar el libro: