Las tribus perdidas de Israel

En la hora novena de nuestro reloj profético sucedió una fatalidad: el reino del norte fue conquistado y sus diez tribus esparcidas por los asirios. Para un entendimiento más profundo quizá sea mejor explicar lo sucedido por medio de una historia ficticia a manera de parábola:

Parábola de la vasija rota

Pensemos en la Historia de Israel como la de un alfarero que hizo una vasija de barro preciosa, la más perfecta de todas cuantas había hecho hasta entonces.

Era realmente muy bella y le hacía sumamente feliz, por lo que decidió no venderla, sino conservarla asignándole un lugar de honor: la puso sobre una repisa alta para poder verla todos los días.

Así lo hizo durante mucho tiempo, nada le hacía más feliz que contemplar todas las mañanas la vasija hecha por sus manos.

Pero un día un fuerte viento entró azotando las puertas y ventanas de su casa derribando la vasija y estrellándola contra el suelo.

La vasija de barro se había partido en varios pedazos, uno más grande que los demás y otros diez más pequeños. Al ver el alfarero lo que el viento había hecho a su vasija pensó: “Todavía puedo recoger los pedazos y armar la vasija como estaba antes.”

Pero una vez más el fuerte viento sopló, esta vez con todavía más fuerza y se llevó lejos los diez pedazos más pequeños.

El hijo del alfarero vio todo lo que había sucedido y sabía que esa vasija en especial hacía muy feliz a su padre así que le dijo:

“Padre, sé lo feliz que te hacía esa vasija, así que no te preocupes, ahora mismo saldré en busca de cada uno de los pedazos y te los traeré a ti para que restaures la vasija como estaba antes”.

Y el hijo del alfarero salió en busca de cada uno de los diez pedazos de la vasija que se había llevado el viento.

Significado de la parábola de la vasija rota

La vasija de barro representa al reino de Israel conformado por sus doce tribus. El viento fuerte que la tira es el mal que invadió los corazones del pueblo y provocó su quebranto. El pedazo grande que sobrevivió a la ruptura es el reino de Judá y los diez pedazos que se llevó el viento son las diez tribus de Israel, reino del norte, que fueron esparcidas y se perdieron entre las naciones.

El alfarero es Dios y el hijo que va en busca de los pedazos para traérselos al Padre es nuestro Señor Jesucristo. Los pedazos son los descendientes de las tribus que fueron esparcidas por el viento: tú y otros muchos pedazos más los cuales es necesario reunir.

Los evangelios hablan de todo esto, por tan solo darte un ejemplo, ¿Recuerdas el milagro de los panes y los peces? Mira lo que nuestro Señor dijo cuando terminaron de comer:

“Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: RECOGED LOS PEDAZOS que sobraron, para que NO SE PIERDA NADA. Recogieron, pues, y LLENARON DOCE CESTAS DE PEDAZOS, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo”. Juan 12:14

Los pedazos en las doce cestas representan a las doce tribus de Israel. Si te fijas bien, El Señor Jesucristo siempre está hablando de juntar a su pueblo esparcido por todo el mundo. Estoy seguro de que con esto en mente comenzarás a leer no solo los evangelios sino toda la Biblia de una forma diferente.

En fin, como veremos a continuación, el reino del norte fue tomado por el ejército del rey asirio Sargón II y como un viento fuerte zarandeó a Israel y lo esparció entre las naciones.

A causa de la infidelidad El Señor se divorcia de Israel

“Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, y se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Judá INVALIDARON MI PACTO, el cual había yo concertado con sus padres”. Jeremías 11:10

Los reyes de Israel y su pueblo se apartaron completamente del Señor y adoraron a los ídolos de los pueblos vecinos, con ello anularon el Pacto Matrimonial que habían concertado con El Señor.

Al ser la infidelidad en el matrimonio una causal de divorcio, El Señor no tuvo más remedio que divorciarse del reino del norte:

“Y vio también que yo repudié a la rebelde Israel y que ME DIVORCIÉ DE ELLA PRECISAMENTE POR EL ADULTERIO COMETIDO. Pero Judá, la infiel hermana de Israel, no tuvo temor, sino que también ella fue y se dedicó a la prostitución”. Jeremías 3:8 DHH

Como pudiste notar en el versículo anterior, no es que Judá estuviera libre de culpa, puesto que también cometió infidelidad, pero El Señor, por razones que entenderás en capítulos siguientes, decidió castigar solo a Israel:

«Pero ni siquiera Judá cumplió los mandamientos del Señor su Dios, sino que siguieron los estatutos que Israel mismo se prescribió». 1 Reyes 17:19

Formalizando el acto legal de divorcio, en la Escritura quedó asentado el testimonio de la infidelidad de Israel:

“Y es que los hijos de Israel pecaron contra el Señor su Dios [Esposo], que los libró del poder del rey de Egipto, y rindieron culto a dioses ajenos [infidelidad]; imitaron las costumbres de las naciones que el Señor había expulsado de la presencia de los israelitas, y siguieron las malas prácticas de los reyes de Israel. Los israelitas practicaron en secreto cosas que el Señor su Dios no aprobaba; construyeron altares en los montes de todas sus ciudades, y hasta en las torres de las atalayas y en las ciudades fortificadas; erigieron estatuas e imágenes de Asera en toda alta colina y bajo todo árbol frondoso, y en todos los altares de los montes quemaron incienso, como lo hacían las naciones que el Señor había expulsado de su presencia, y provocaron la ira del Señor con las maldades que cometían. Rindieron culto a los ídolos, de los cuales el Señor les había advertido: Ustedes no deben hacer tales cosas”. 2 Reyes 17:7-12 RVC

Aunque en reiteradas ocasiones recibieron amonestación para no seguir siendo infieles al Pacto Matrimonial de sus padres ellos no quisieron hacer caso:

“El Señor amonestó a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes. Les dijo: Apártense de sus malos caminos. Obedezcan mis mandamientos y mis ordenanzas, y sigan todas las leyes que yo prescribí a sus antepasados, y que les he dado a conocer por medio de mis siervos los profetas. Pero ellos, lejos de obedecer, se encapricharon como antes se encapricharon sus antepasados, los cuales no creyeron en el Señor su Dios. Desecharon los estatutos del Señor y el pacto que había hecho con sus antepasados, así como los testimonios que él les había prescrito, y siguieron a los dioses falsos, con lo que ellos mismos perdieron valor, y siguieron a las naciones a su alrededor, a pesar de que el Señor les había mandado que no las imitaran. Abandonaron todos los mandamientos del Señor su Dios, se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos y rindieron culto a Baal. Incluso llegaron a ofrecer como ofrenda quemada a sus hijos y a sus hijas, y se entregaron a practicar la adivinación y los agüeros. Se entregaron a hacer lo malo a los ojos del Señor, y de esa manera provocaron su ira. Por eso el Señor se enojó en gran manera contra Israel, y los alejó de su presencia, y solo quedó la tribu de Judá”. 1 Reyes 17:13-18 RVC

Los asirios conquistan Israel, reino del norte

“Nos entregas como ovejas al matadero, Y nos has esparcido entre las naciones”. Salmo 44:11

En el año 722 a. C. El Señor le puso fin a Israel, reino del norte, permitiendo que los asirios lo conquistaran y le enviaran a la dispersión:

“Cuando el Señor apartó a los israelitas de la dinastía de David, ellos proclamaron como su rey a Jeroboán hijo de Nabat, y Jeroboán apartó a Israel de la obediencia al Señor y los hizo cometer grandes pecados. Los israelitas cometieron todos los pecados que cometió Jeroboán, sin apartarse de ellos, hasta que el Señor apartó de su presencia a Israel, tal y como él lo había anunciado por medio de todos los profetas, sus siervos. Fue así como Israel fue llevado cautivo a Asiria, hasta el día de hoy”. 1 Reyes 17:21-23

Recién conquistado Israel, los invasores se llevaron a las diez tribus y las esparcieron por todo el imperio asirio (2 Reyes 17:6):

“En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel cautivo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos”. 2 Reyes 17:6

La reubicación de poblaciones practicada por los asirios se efectuaba con el fin de que las naciones conquistadas perdieran su identidad. Desarraigando todo sentimiento nacionalista fortalecían su imperio e impedían insurrecciones futuras porque las generaciones siguientes se asumían asirios y su lealtad y sentido nacionalista correspondía hacia el rey de Asiria y sus dioses.

“…Hasta que El Señor quitó a Israel [reino del norte] de delante de su rostro, como Él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy. Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades”. 2 Reyes 17:23-24

Las diez tribus perdidas de Israel

Las diez tribus de israelitas extraídas de su patria por el ejército asirio comenzaron a conocerse como las tribus perdidas de Israel no porque esa población en realidad se extraviara en parte alguna, sino porque la memoria y la identidad de ese pueblo lentamente fue erosionándose hasta extinguirse por completo.

Sucedió que luego de la conquista asiria, con el transcurrir de los siglos lentamente las guerras, el comercio, la trata de esclavos, hambrunas, pestes y desastres naturales, entre muchos otros, impulsaron los flujos de gente hacia nuevas tierras en los imperios emergentes.

Generación tras generación muchos de los descendientes de aquellos que originalmente fueron capturados por los asirios se extendieron primero por el imperio babilónico y luego por el persa. Posteriormente, ya en plena Europa, se expandieron hacia los cuatro puntos cardinales a través de los imperios griego y romano, para finalmente desde ahí, cruzar hacia América por el puente marítimo que inauguró Colón.

Como podrás darte cuenta, sin saberlo, hasta ahora los descendientes del pueblo elegido están prácticamente por todo el mundo y tal como lo anunció la profecía El Señor no solo no les ha perdido de vista, sino que está a punto de hacerlos regresar a donde pertenecen:

“Entonces el Señor su Dios cambiará la suerte de ustedes y les tendrá compasión. Los reunirá otra vez de entre los países donde antes los arrojó, y aunque los desterrados de ustedes estén esparcidos por los lugares más lejanos del mundo, de allá los hará venir el Señor su Dios, y hasta allá irá a buscarlos”. Deuteronomio 30:3-4 DHH

Tus raíces hebreas

Teniendo en mente todo lo anterior, te dejaré anotado lo que en cualquier diccionario podrás encontrar acerca del significado de desarraigar, pues de esa forma podrás entender lo que sucedió con tus raíces hebreas:

desarraigar

verbo transitivo

1. Arrancar de raíz una planta.

2. Desterrar a una persona de donde vive o alejarla de su ambiente.

Como has comprendido, luego de la conquista asiria, las siguientes generaciones de israelitas fueron perdiendo el contacto con sus raíces hebreas las cuales tanto en el tiempo como en el horizonte fueron cada vez quedando más distantes.

Dado que en aquellos días difíciles la prioridad era sobrevivir, los padres dejaron de hacer algo que es fundamental para la preservación de las raíces, que es instruir a las nuevas generaciones acerca de su origen:

“Por lo tanto, ten cuidado. Ten mucho cuidado de no olvidar nada de todo lo que tus ojos han visto. Que no se aparten de tu corazón en ningún momento de tu vida. Al contrario, enséñales esto a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. Aquel día que estuviste delante del Señor tu Dios en Horeb, el Señor me dijo: Reúne al pueblo, para que yo les haga oír mis palabras. Las aprenderán, para que me teman todos los días que vivan sobre la tierra, y para que las enseñen a sus hijos”. Deuteronomio 4:9-10 RVC

Pero si bien los hombres consiguieron arrancar las raíces hebreas de una gran parte del pueblo de Dios, así como la vara seca de Aarón dio renuevos, floreció y hasta produjo almendras (Números 17:8), así también, por medio del Espíritu Santo las raíces que llevas muy dentro de ti revivirán y darán fruto de una manera milagrosa. Ya en el capítulo final te hablaré de cómo vas a hacer que tus raíces y las de otras y otros más sean restauradas.

Si bien a los ojos de los hombres las raíces hebreas fueron arrancadas no fue así para con El Señor, porque a partir de la conquista y dispersión de Israel los profetas comenzaron a anunciar que algún día El Padre Celestial haría volver a los descendientes de aquellos desterrados: la Casa de Israel.

El resurgimiento de la Casa de Israel: las ovejas perdidas

A partir de la conquista asiria Dios por medio de sus profetas comenzó a referirse a los descendientes de aquellos que fueron esparcidos como la Casa de Israel. Ese término –Casa de Israel–, lo encontrarás muchas veces en la Biblia y significa Linaje de Israel o Descendientes de Israel y se refiere, en la mayoría de los casos, a los descendientes de aquellos que fueron desterrados por los asirios.

Es así como Dios, por medio de sus profetas, hace distinción entre sus dos pueblos llamándole a uno Casa de Judá y al otro Casa de Israel:

“He aquí vienen días, dice El Señor, en que yo confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá”. Jeremías 33:14

Pero es a la Casa de Israel a la que hace una Promesa muy especial, pues sus descendientes serán esparcidos por todo el mundo y aunque se olvidarán de su Dios, Él no se olvidará de ellos:

“Por tanto, he aquí que vienen días, dice El Señor, en que no dirán más: Vive Dios que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Dios que hizo subir y trajo LA DESCENDENCIA DE LA CASA DE ISRAEL DE TIERRA DEL NORTE, Y DE TODAS LAS TIERRAS ADONDE YO LOS HABÍA ECHADO; Y HABITARÁN EN SU TIERRA”. Jeremías 23:7-8

Es aquí, en medio de esta tragedia –la dispersión de las diez tribus entre las naciones– que comienza a cumplirse la Promesa dada a Abraham:

“Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente”. Génesis 26:4

Debido a la dispersión de las diez tribus por todo el mundo, el Pacto Matrimonial entre Dios e Israel, que por principio era restrictivo a un solo pueblo, de forma asombrosa se hizo extensivo a prácticamente toda la humanidad. Al esparcirse las diez tribus de Israel entre ellas es como todas las naciones de la tierra han sido bendecidas.

Pero El Señor rescatará a todo ese pueblo de entre todas las naciones donde comenzaron a ser esparcidas aquel horrible día:

“Sí, así ha dicho Dios el Señor: Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas, y yo mismo las cuidaré, tal y como las cuida el pastor cuando se halla entre sus ovejas esparcidas. YO LAS RESCATARÉ DE TODOS LOS LUGARES POR LOS QUE FUERON ESPARCIDAS AQUEL DÍA NUBLADO Y OSCURO”. Ezequiel 34:11-12 RVC

Y nunca, nunca más ni los asirios, ni ningún otro pueblo volverá a esparcir a sus ovejas:

“Mis ovejas no volverán a ser el botín de guerra de las naciones, ni las fieras salvajes volverán a devorarlas, sino que vivirán tranquilas y sin que nadie las espante”. Ezequiel 34:28 RVC

Y todos sabrán por fin que esas ovejas pertenecen a Israel, el pueblo elegido:

“Entonces mis ovejas sabrán que yo, su Señor y Dios, estoy con ellas, Y QUE ELLAS SON MI PUEBLO, EL PUEBLO DE ISRAEL. Palabra de Dios el Señor. Ustedes son mis ovejas. Son las ovejas de mis pastos; ustedes son hombres, y yo soy su Dios. Palabra de Dios el Señor”. Ezequiel 34:30-31 RVC

Al cuidado de un pastor

Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José [la Casa de Israel], Que estás entre querubines, resplandece. Salmo 81:1

Para ello será designado un Pastor que tendrá como misión el ir a buscar a las ovejas perdidas de su pueblo –los pedazos de la vasija rota esparcidos por el viento– hasta los confines de la tierra.

Como señal para los hombres nacerá en Belén de Judá, Igual que David, quien primero fue pastorcillo y después rey:

“Tú, Belén Efrata, eres pequeña para estar entre las familias de Judá; pero de ti me saldrá el que será Señor en Israel. Sus orígenes se remontan al principio mismo, a los días de la eternidad”. Miqueas 5:2 RVC

Debido a que son seguidores de Cristo, a esas ovejas perdidas rescatadas de entre las naciones gentiles donde habían sido esparcidas el mundo les llamó cristianos (Hechos 11:26), pero a fin de que comprendas las profecías que se han estado cumpliendo y también las que están por cumplirse de aquí en adelante deberás tener en cuenta que El Señor NO LE LLAMA ASÍ SU PUEBLO, sino que siempre le nombra como LA CASA DE ISRAEL (Zacarías 8:13).

Pero todo ello lo veremos más a detalle en el siguiente capítulo. Te espero ahí. No tardes.

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