Satanás, el devorador de hombres

Por la Palabra sabemos que Satanás es como una fiera que se alimenta devorando almas:

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como LEÓN RUGIENTE, anda alrededor buscando a quien DEVORAR”. 1 Pedro 5:8

¿Por qué Satanás se alimenta de los seres humanos?

Satanás –originalmente un ser con la capacidad de ir y venir del reino celestial al mundo material (Job 1:6-7)– fue castigado junto con sus ángeles (Apocalipsis 12:9) por su acción en el huerto del Edén y no se le permitió más tener acceso al cielo (Judas 6) en calidad de espíritu (Efesios 2:2) sin posibilidad de materializarse como pueden hacer los ángeles que permanecieron fieles (Génesis 18:1-2 / Jueces 13:9-20 / Daniel 9:21 / Lucas 1:11 / Lucas 1:26-28).

En el libro de Génesis se nos muestra que Satanás fue condenado no solamente a permanecer en tierra, sino también a alimentarse del polvo:

“Y Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y POLVO COMERÁS todos los días de tu vida”. Génesis 3:14

El Ser humano está hecho precisamente del polvo de la tierra:

“Entonces Dios formó al hombre DEL POLVO DE LA TIERRA, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Génesis 2:7

“Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues POLVO ERES, Y AL POLVO VOLVERÁS”. Génesis 3:19

La serpiente fue condenada a comer polvo y ese polvo es el hombre, por tanto la serpiente antigua, la cual es Satanás (Apocalipsis 12:9) al ser un ser espiritual encuentra su alimento, su fuerza vital, su nutriente en las almas de los seres humanos que puede devorar. Esto lo logra haciéndoles pecar.

Los leones en la Biblia y el lloro y crujir de dientes

La cultura de los pueblos de la Biblia nos ha dejado testimonio del terror que se tenía a las bestias feroces. Los leones y otras fieras rondaban incesantemente los rebaños (1 Samuel 17:34) e incluso devoraban hombres:

“Y aconteció al principio, cuando comenzaron a habitar allí, que no temiendo ellos al Señor, envió El Señor contra ellos leones que los mataban. Dijeron, pues, al rey de Asiria: Las gentes que tú trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios de aquella tierra, y él ha echado leones en medio de ellos, y he aquí que los leones los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra”. 2 Reyes 17:25-26

Los banquetes se celebraban por lo regular por las noches, y en habitaciones brillantemente iluminadas, por eso se decía de cualquier persona a quien se excluía de la fiesta que había sido arrojada de la luz a las tinieblas de afuera:

“Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”. Mateo 22:13

Por ningún motivo se dejaba entrar a desconocido alguno a los banquetes pues por lo general se trataba de ladrones con la intención de aprovechar la madrugada para robar a los invitados mientras dormían. Por eso, si a alguien se le sorprendía dentro haciéndose pasar por algún invitado, sin ninguna contemplación se le ataba y se le echaba fuera [*].

[*] Fred H. Wight. Costumbres bíblicas

Eran los animales feroces –que atraídos por el olor a comida y protegidos por la noche aguardaban expectantes en las inmediaciones– los que ocasionaban el lloro y el crujir de dientes con los desdichados que eran echados de la reunión.

Satanás induce al pecado para devorar al pecador

Satanás aprovecha las tinieblas de la confusión que él mismo expande (Juan 3:19). Ahí en su territorio –las tinieblas– buscará a las ovejas débiles y sin ninguna piedad las despedazará y devorará:

“Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”. Santiago 1:14-15

El Devorador mata a los hombres haciéndoles caer en el pecado. Si bien el diablo usa de muchas artimañas para causar el tropiezo, hay una muy sutil y especial que maneja a la perfección: tal como engañó a Eva y a Adán (Génesis 3:1 / 2 Corintios 11:3-4) intentará hacer pecar a los hombres tratándolos de engañar con LA PROPIA PALABRA DE DIOS:

“Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; PORQUE ESCRITO ESTÁ: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: ESCRITO ESTÁ TAMBIÉN: No tentarás al Señor tu Dios”. Mateo 4:6-7

“Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese”. Apocalipsis 12:4

No hay mayor vida que la que tienen quienes siguen a Jesucristo, por ello es que Satanás les busca con afán.

El pasaje en el que el Espíritu llevó al Señor Jesucristo al desierto para ser tentado por el diablo (Mateo 4: 1-11) nos advierte que primeramente Satanás intentará aprovecharse de la necesidad física (Mateo 4:2-4); después tratará de engañar con la propia Palabra de Dios (Mateo 4:5-7) y finalmente intentará tentar con las cosas materiales que le pertenecen (Mateo 4:8-10) y que ofrece a cambio de obedecerle (Mateo 4:9 / Lucas 4:5-7).


Este contenido es parte del estudio bíblico:

Las Siete Fiestas de Israel: Día del Perdón

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