Las siete fiestas de Israel: Pentecostés

La Fiesta de Pentecostés era la cuarta en turno del ciclo agrícola en el antiguo Israel. Por sí sola significaba la segunda peregrinación del año, por lo que en tal romería no había más fiestas que esta. El producto segado durante esas fechas era el trigo con el que se elaboraban los panes con levadura que eran llevados al Templo en Jerusalén como ofrenda.

Ocurría siete semanas o cincuenta días después de la Fiesta de Primicias, por lo regular entre los meses de mayo y junio de nuestro calendario que corresponderían al tercer mes del calendario hebreo original.

Con esta cuarta fiesta que marcaba el justo medio del ciclo agrícola concluía la época de la siega. En tanto que la Fiesta de Tabernáculos era la conclusión de la época de cosecha, la Fiesta de Pentecostés constituía el cierre de la época de siega (trigo y cebada, entre otros cereales) durante la cual se celebraban cuatro festivales: Pascua, Panes sin levadura, Primicias y Pentecostés.

Su nombre en hebreo es Shabúa (Strong H 7620) o también Shabuot, que significa Semanas, ya que ocurría siete semanas después de la primera peregrinación. Posteriormente, ya en un contexto helenizado, la fiesta recibió el nombre griego de Pentecostés (Strong G 4005) que significa Quincuagésimo, por los cincuenta días que transcurrían después de Primicias.

Cumplimiento del ritual de Pentecostés

«Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán». Levítico 23:15

«También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo». Éxodo 34:22

El día en el que se ofrecía en el Templo el manojo de cebada (Fiesta de las Primicias) se tomaba como referencia para comenzar la cuenta de los cincuenta días o siete semanas (Levítico 23:16) que debían transcurrir para iniciar Pentecostés. Ese día, entre otras ofrendas (Levítico 23:18-19) se llevaban al Templo dos panes de trigo hechos con levadura (Levítico 23:17).

Entendimiento espiritual de la Fiesta de Pentecostés

Mientras que la Fiesta de las Primicias giraba en torno a la cebada, la Fiesta de las Semanas o Pentecostés lo hacía en torno al trigo.

Esto era así porque la cebada maduraba antes que el trigo (Éxodo 9:31-32). Como ya dijimos antes, la cebada estaba ya madura y segada para la Pascua, mientras que el trigo, el cual simboliza a los seguidores de Jesucristo esparcidos entre las naciones, maduraba y era terminado de segar hasta el tiempo de Pentecostés.

Las gavillas de cebada ofrecidas en la Fiesta de Primicias fueron constituidas como un símbolo de la resurrección del Señor Jesucristo; en tanto que la ofrenda que se hacía en esa fiesta, dos panes con levadura, representa a los seguidores de Jesucristo, pues así como el trigo seguía a la cebada, los creyentes siguen al Señor Jesucristo no solo en su muerte, sino también en su resurrección (Juan 5:29 / Juan 11:25 / Juan 12:24-26 / Lucas 14:14 / Lucas 20:35).

Recordemos que el ciclo agrícola en el antiguo Israel se dividía en dos épocas: la siega y la cosecha. En torno a la siega ocurrían las cuatro primeras fiestas del año: Pascua, Panes sin levadura, Primicias y Pentecostés; y en torno a la cosecha ocurrían las tres últimas fiestas que son: Trompetas, Día del perdón y Tabernáculos.

El Señor Jesucristo, al igual que la cebada (símbolo de su cuerpo terrenal) que inauguraba el ciclo agrícola, inició esta primera época en la que vivimos, época profética de siega (Apocalipsis 14: 14-16 / Marcos 4: 26-29 / Mateo 13:30 / Mateo 13:36-43) que nosotros, su pueblo, igual que el trigo en el antiguo Israel concluiremos al ser llevados al Templo celestial (Mateo 13:30).

Los dos panes de trigo CON levadura

«De vuestras habitaciones traeréis DOS panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos CON LEVADURA, como PRIMICIAS para El Señor». Levítico 23:17

Mientras que en la primera peregrinación ritualmente se comía panes de cebada SIN LEVADURA (Levítico 23:6), para Pentecostés se hacía lo propio ofreciendo en el Templo panes de trigo CON LEVADURA (Levítico 23:20). El entendimiento espiritual de este mandato lo encontramos en el siguiente pasaje:

«Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso, y su palabra no está en nosotros». 1 Juan 1:10

Como ya dije, la primer siega del ciclo era de cebada y la segunda, la correspondiente a Pentecostés, era de trigo. Esa primer siega de cebada representa a Jesucristo porque Él fue el primero en resucitar. La segunda, la de trigo, representa a los creyentes porque resucitarán después de Él.

Mientras que los panes de cebada SIN levadura simbolizaban el cuerpo sin pecado de nuestro Señor Jesucristo (Mateo 26:26), los panes de trigo CON levadura nos representan a nosotros con nuestro cuerpo actual, que aunque interiormente hemos sido santificados por el Espíritu Santo (para hacer el pan debía agregársele aceite que es símbolo del Espíritu Santo) de nuestro Señor Jesucristo (Gálatas 4:6), aún habitamos en un cuerpo que necesita ser remplazado por otro puro y sin rastro alguno de corrupción (1 Corintios 15:42).

En cuanto a que sean dos los panes ofrecidos, tal número significa el compañerismo y la fraternidad, es decir, la congregación en torno al Señor que da testimonio de Él al mundo (Lucas 10:1 / Mateo 18:20). Pero en el número dos igualmente podemos ver a las dos casas que también son dos pueblos: Judá e Israel (Apocalipsis11:1-4). Este significado está implícito de la misma forma en el milagro de los cinco panes y los dos peces (Mateo 14:17 / Marcos 6:38 / Lucas 9:13 / Juan 6:9 )

Significado del término pentecostés: quincuagésimo

«Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano al Señor». Levítico 23:16

Como ya dije al principio, el término griego pentecostés significa quincuagésimo. En los tiempos de los apóstoles a esta fiesta se le conocía así ya que a partir de que se llevaban las primicias de la cebada al Templo, se contaban cincuenta días para ofrecer las primicias del trigo.

Como sabemos, si bien El Señor Jesucristo resucitó en la Fiesta de las Primicias, fue en Pentecostés que cumplió la Promesa (Ezequiel 36:26-27) de derramar su Espíritu Santo (Hechos 2:4 / Filipenses 1:19 / Romanos 8:9 / Gálatas 4:6).

La entrega de las tablas de la Ley y el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés

«Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice El Señor: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo». Jeremías 31:33

Estaba profetizado que el Espíritu de esas mismas tablas de piedra entregadas en el Sinaí quedaría Escrito en nuestros corazones:

«Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne». Ezequiel 11:19

Así como las tablas de la Ley fueron entregadas al pueblo elegido cincuenta días después de la salida de Egipto, El Espíritu Santo se comenzó a derramar sobre los seguidores del Señor Jesucristo como señal del inicio del cumplimiento de la Promesa de un Nuevo Pacto con el linaje de Israel (Efesios 2:11-13 / Efesios 3:4-6 / Gálatas 6:16 / Colosenses 1:25-27 / Romanos 16:25 / Mateo 1:21 / Lucas 1:31-33 / Lucas 2:11 / Lucas 2:21).

«Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días». Hechos 1:4-5

«Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen». Hechos 2:1-4

Podemos apreciar la figura de esto en el candelabro de 7 brazos, que representa a la iglesia del Señor unida por su Espíritu Santo.

Pentecostés y la trilla o tribulación

Como ya anoté en repetidas veces, esta fiesta marcaba el final de la época en que se segaban los cereales y una vez cortadas las espigas se trillaban. Cuando el grano estaba separado se almacenaba en los graneros.

Aunque cada parte del proceso de siega tiene un significado, es un particular punto el que haremos notar aquí: la trilla.

La trilla consistía en poner en el suelo las espigas cortadas a fin de triturarlas montándose en un artefacto parecido a un trineo jalado por un animal, para de esa forma obtener de su interior el grano. Esa figura es la que usa Daniel para describir la cuarta bestia que observó en su visión:

«Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará». Daniel 7:23

Es precisamente de la palabra trilla que se desprende el término tribulación que viene del latín tribulare el cual significa triturar.

La trilla se efectuaba en verano, por lo que el verano en términos proféticos simboliza a la Gran Tribulación, o persecución con la que el anticristo (falso Mesías; falso Ungido) aterrará a toda la tierra (Apocalipsis 13).

«De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas». Mateo 24:32-33

«Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos». Jeremías 8:20

Los cumplimientos proféticos de Pentecostés

Son pues, tres los cumplimientos proféticos a resaltar concernientes a la Fiesta de Pentecostés:

1.- La maduración y siega (Apocalipsis 14: 14-16) del pueblo de Dios en toda la tierra

2.- El derramamiento del Espíritu Santo

3.- La Gran Tribulación

Ya que la Fiesta de Pentecostés gira en torno al trigo, el cual simboliza a los seguidores del Señor Jesucristo esparcidos entre las naciones, debemos entender que alude a todos los que hemos puesto nuestra esperanza en la Promesa de la Resurrección de los justos (1 Pedro 1:3).

Seguidamente hemos de notar que estaba profetizado que las tablas de piedra de la Ley serían sustituidas por el Espíritu del Señor, lo cual constituye el Nuevo Pacto, bajo el cual estamos.

Sin olvidar por supuesto que, acorde al calendario agrícola, Pentecostés marcaba el inicio del verano, durante el cual se efectuaba la trilla, misma que simboliza la Gran Tribulación que ya viene sobre la humanidad.

Para finalizar, repasaremos a grandes rasgos los cumplimientos proféticos que se dieron a lo largo de la primera época que corresponde a la siega:

Pascua: el sacrificio del Señor como cordero sin mancha de Dios

Panes sin levadura: Representa la ausencia de pecado. La vida limpia que El Señor nos da como ejemplo de cómo hemos de vivir las nuestras.

Primicias: El poder de la resurrección luego de una vida ausente de pecado el cual fue efectuado en el Señor Jesucristo, también será aplicado en nosotros quienes le seguimos.

Pentecostés: Tal como fue anunciado, el Espíritu Santo ha descendido sobre el pueblo elegido de Dios (Hechos 2:4), demostrando que todas las demás Promesas que aún faltan irremisiblemente han de cumplirse.

Los cumplimientos proféticos de la primera peregrinación (Pascua – Panes sin Levadura – Primicias) se han consumado. Los de la segunda peregrinación (Pentecostés) están en curso y quedan por cumplirse los de la última peregrinación (Trompetas – Día del Perdón – Tabernáculos).

Hechos coincidentes:

Pascua: Muerte de los egipcios – Sacrificio del Señor
Panes sin levadura: Salida de Egipto – Sepultura del Señor
Primicias: Cruce del Mar Rojo – Resurrección del Señor
Pentecostés: Entrega de la Ley – Descenso del Espíritu Santo

 

Nombre en hebreo: Shabúa / Shabuot (Semanas)

Nombre en griego: Pentecostés (Quincuagésimo)

Época correspondiente: siega

Mes del calendario hebreo: tercer mes

Mes de nuestro calendario: mayo / junio

Producto de temporada: trigo principalmente