Terapia de sanación espiritual

El mundo moderno y los falsos evangelios han dado como resultado muchos enfermos espirituales entre el pueblo de Dios.

A fin de restablecer tu plenitud espiritual, con ayuda del Espíritu Santo, he diseñado un tratamiento sencillo, pero altamente efectivo, al que he denominado Terapia de sanación interior o Terapia de sanación espiritual.

Puesto que el padecimiento no se localiza ni en la mente, ni en el cuerpo físico de la persona, el tratamiento no está basado en la Psicología, ni mucho menos incluye fármacos de tipo alguno.

Cuando el cuerpo físico padece, lo natural es acudir al médico especializado en la parte del cuerpo en que sufrimos la dolencia, un odontólogo u odontóloga, por ejemplo. Lo mismo en el caso de los padecimientos de la mente, en cuyo caso se acudirá a un psicólogo o psicóloga.

Pero lo cierto es que también el ser interior que habita el cuerpo físico —nuestro espíritu— enferma, manifestando síntomas característicos. Cuando ello ocurre, es necesario acudir a un especialista diferente: un terapeuta espiritual.

En el caso de los creyentes en Jesucristo, la enfermedad interior o del espíritu se traduce en falta de fe, falta de amor hacia Dios, falta de interés en la Palabra de Dios y en casos extremos, envidia, miedos, percepción de presencias malignas, pesadillas y esclavitud al pecado, entre otras.

Quien padece enfermedad espiritual sufre desdicha e infelicidad. Si bien una vez, en sus primeros días de haber conocido al Señor, su vida espiritual fue plena, con el tiempo, esa cualidad fue apagándose, dejando una gran apatía e incluso, hasta aversión a las cosas de Dios.

Si amas al Padre Celestial, pero tu relación con Él ya no tiene la misma intensidad que al principio: has perdido la fe, sufres angustia y miedo al futuro, entre otras emociones negativas, y ya has tratado de otras formas sin conseguir una restauración completa, lo más recomendable es que recibas este tratamiento para recuperar tu plenitud espiritual.

La Biblia, el amor y la sanidad interior

Quizá la pérdida del amor sea el síntoma más grave del decaimiento por enfermedad espiritual. La Biblia nos habla al respecto informándonos que el incremento de la maldad en el mundo moderno es causante de enfermedad en el ser interior:

“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”. Mateo 24:12

Por medio de la costumbre de lavado de pies que se hacía en tiempos bíblicos, El Señor Jesucristo nos hace una analogía de la sanidad interior:

“Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido”. Juan 13:5

Los caminos polvorientos de aquel entonces formaban una costra de mugre y tierra en los pies, por eso, era parte de la cortesía que un sirviente lavara los de los recién llegados (Lucas 7:44).

Cuando creemos en El Señor Jesucristo, nuestro ser interior es limpiado completamente, pero a medida que continuamos nuestro andar en este mundo material —al igual que en los caminos polvorientos de aquellos tiempos— nos vamos contaminando de impurezas que enrarecen nuestra relación con el Padre Celestial:

“Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

Pedro no entendía que ese acto simbolizaba la limpieza interior que es necesario llevar a cabo de forma permanente, pues la impureza espiritual nos impide tener una plena comunión con el Padre Celestial:

“Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo”. Juan 13:6-8

La angustia, la injusticia, el engaño y la decepción contaminan nuestro espíritu de impureza. Si bien al creer en Jesucristo nuestro ser interior ha sido purificado, es necesaria una limpieza de los restos de inmundicia que este mundo deja en nosotros:

“Le dijo Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos”. Juan 13:9-10

La desdicha que provoca una enfermedad espiritual

La persona es infeliz porque algo le está impidiendo tener una comunión plena con el Padre Celestial y en consecuencia se ha apartado del propósito para el que ha sido llamado en este mundo.

Descubrir nuestro propósito en esta vida y cumplirlo mientras se tiene plena comunión con el Padre Celestial, es una dicha incomparable.

Por medio del Espíritu Santo y mi experiencia de décadas en el conocimiento de la Escritura y el mundo espiritual, puedo identificar patrones sobrenaturales de conducta dañinos, así como también otro tipo de contaminaciones, como lo serían entidades nocivas que sin querer han sido atraídas por desconocimiento.

Al ser una terapia espiritual, las herramientas para la rehabilitación serán sobrenaturales. Por parte de la persona en tratamiento estarán la lectura guiada de la Biblia, la oración, anotaciones en una libreta y pequeños pero significativos cambios de conducta. Por parte mía, la guía del Espíritu Santo y de la Biblia, la oración de intercesión certera, y la interpretación de sueños.

Interpretación de sueños

Me especializo en la interpretación de sueños. La interpretación de sueños es una poderosa herramienta sobrenatural para lograr la pronta sanidad interior de quien padece enfermedad del espíritu. Por medio de esa capacidad, El Padre Celestial me guía para entender el problema que hay qué solucionar en la persona afectada.

Durante el tratamiento, es altamente probable que la persona tenga sueños que revelen lo que le ha llevado a ese estado.

La Biblia nos enseña que El Señor nos habla por medio de los sueños:

“Él nos habla de muchas maneras, pero nosotros nunca entendemos. Nos habla en sueños, en visiones nocturnas, cuando el sueño nos vence y nos dormimos; entonces nos habla al oído, y nos indica lo que debemos hacer”. Job 33:14-16 RVC

Es por ello que a algunos nos ha dado la habilidad de interpretar sueños:

“Dios les dio a estos cuatro jóvenes conocimientos e inteligencia en todas las letras y ciencias. Además, Daniel era muy entendido en cuestiones de visiones y sueños”. Daniel 1:17 RVC

Es necesaria la interpretación, debido a que la información entregada a través de los sueños, la mayoría de las veces, viene encriptada por medio de símbolos, tal como podemos darnos cuenta en las historias de Gedeón y José:

“Cuando Gedeón llegó al campamento, un hombre le contaba a su compañero lo que había soñado. Le decía: Tuve un sueño, en el que veía que un pan de cebada venía rodando hasta el campamento de Madián, y cuando llegó, golpeó tan fuerte la tienda de campaña, que la derribó”. Jueces 7:13 RVC

«Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río; y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado. Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto. Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas.» Génesis 41:17-20

Cuando Dios habla mediante sueños, también obsequia la debida interpretación de esos símbolos:

“Y su compañero le respondió: Esto no es sino la espada de Gedeón hijo de Joás, el israelita. ¡Dios ha puesto en sus manos a los madianitas y a todo su campamento!” Jueces 7:14 RVC

«Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón. He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra […] Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla«. Génesis 41:28-30-32

Todo ello para guiar en los pasos que se deben dar:

“Al oír Gedeón el sueño y su interpretación, adoró al Señor; luego regresó a su campamento, y dijo: ¡Arriba todo el mundo! ¡El Señor ha puesto a los madianitas en nuestras manos!” Jueces 7:15 RVC

«Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre». Génesis 41:33-36

La Escritura dice que al aproximarse el regreso del Señor, la actividad sobrenatural entre su pueblo subirá en intensidad, por lo que profecías, sueños y visiones irán en incremento:

“Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños”. Hechos 2:17

Probablemente, ya estés experimentando sueños de parte de Dios que es necesario interpretar y no sea casualidad que hayas llegado hasta aquí. A continuación te hablaré un poco más acerca de los sueños de índole sobrenatural.

Tipos de sueños

Hay dos categorías de sueños en los que se manifiesta el Espíritu de Dios cuando efectúa la sanidad interior:

1.- Emocional

2.- Espiritual

La primera —la emocional— corresponde a una especie de reordenamiento (curiosamente es muy parecida a la desfragmentación que se hace en el disco duro de las computadoras) en aquellas de nuestras emociones que han sido muy fuertes y su duración ha sido larga. Encontramos en este renglón el odio, la falta de perdón, la frustración, miedos intensos, angustias, sustos y terrores inexplicables, entre otros.

Los sueños de esta categoría se parecen más a recuerdos de vivencias intensas que no hemos podido superar, pues han quedado grabadas muy profundamente en nuestro ánimo, afectando al espíritu.

En este reajuste llevado a cabo por El Señor, tales emociones son retiradas del lugar de preeminencia en el que las hemos puesto y regresadas al lugar que les corresponde para que dejen de perturbarnos. Estos tipos de sueño no tienen mayor significado que el de atestiguar la intervención Divina en la limpieza emocional y no es necesario hacer nada al respecto, sino solo agradecer a Dios por ello.

La segunda categoría —la espiritual— son mensajes directos de Dios que es necesario atender de inmediato, pues se nos está informando de situaciones que debemos cambiar urgentemente.

Podemos distinguir los sueños de esta categoría espiritual porque están cargados de símbolos y son prácticamente incomprensibles para la persona que los recibe, por lo que es necesario un intérprete.

Costo del tratamiento

Debido a que es una intervención sobrenatural de gran responsabilidad, y a la dedicación y amor que debe ponerse en ello, la terapia espiritual es sumamente demandante y agotadora. Por esa razón, el precio del tratamiento en ningún caso puede ser bajo, pues no sería sustentable.

Sé muy bien que aunque la salud espiritual no tiene precio, la situación mundial cada vez es más complicada. Además, en el corazón de Dios hay dolor porque su pueblo está enfermo.

Por ello, haré un esfuerzo y mientras pueda mantendré el precio de 12 dólares por sesión. El número de sesiones varía entre 3 y 5, acorde a la profundidad del daño interior de la persona y a la rapidez con la que consigue su rehabilitación.

Si deseas saber más, oprime el siguiente botón por medio del cual se desplegará tu correo. Háblame acerca de ti y detalla todo lo que estás experimentando. Así podré valorar tu caso y determinar si el tratamiento es adecuado para ti, o necesitas de otro tipo de especialista:

O si te resulta más conveniente, también puedes acceder al formato de contacto de esta página. Escribe en el Asunto la palabra Tratamiento y debajo tu mensaje: