Introducción

No has llegado a estas páginas en forma fortuita sino porque respondiste al Llamado que Dios ahora mismo está haciendo a todo su pueblo (Jeremías 31:20-21).

Ese Llamado que tú has recibido en tu corazón es el mismo que El Señor ha puesto en la Biblia.

La Biblia fue escrita con el propósito de hacer llegar hasta ti un Mensaje de la mayor trascendencia, ¿pero cuál es ese Mensaje tan importante? Lee bien esto: Que regreses a dónde alguna vez perteneciste.

A través de cada página de la Escritura El Señor hace a todas sus hijas e hijos dispersos por el mundo el mismo Llamado amoroso:

“REGRESA A MÍ”

En eso consiste el Mensaje de la Biblia, en un Llamado urgente y bondadoso para que regreses al Padre Celestial.

Pero ¿cómo fue que algún día perteneciste al Señor? ¿y cómo fue que te extraviaste de Él? ¿y por qué no sabías de ello? ¿o cuándo ocurrió todo eso?

Esa ha sido precisamente mi labor a lo largo de estos años, informar a personas como tú lo más detenida y detalladamente posible acerca de todo ello a fin de que recuperen lo que les pertenece: su memoria ancestral.

Una vez ya fuera de Egipto, El Señor –por medio de Moisés– advirtió al pueblo de las consecuencias de quebrantar su Pacto:

“Si después de haber engendrado hijos y nietos, y de haber pasado su vida en la tierra, llegan ustedes a corromperse y hacerse esculturas o imágenes de alguna cosa, y hacen enojar al Señor su Dios por hacer lo malo delante de sus ojos, pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra de que muy pronto ustedes serán totalmente borrados de la tierra por la cual cruzan el Jordán para tomar posesión de ella. No estarán en ella mucho tiempo sin que sean destruidos. EL SEÑOR LOS ESPARCIRÁ ENTRE LOS PUEBLOS, Y UN REDUCIDO NÚMERO DE USTEDES QUEDARÁ ENTRE LAS NACIONES A LAS CUALES EL SEÑOR LOS LLEVA. Allí ustedes servirán a dioses de madera y piedra, hechos por manos humanas, incapaces de ver, oír, comer ni oler”. Deuteronomio:4:25-28 RVC

Las ovejas perdidas de Israel

Miles de años atrás los asirios conquistaron un pueblo. En realidad los asirios conquistaron muchos pueblos, pero del que te hablaré a lo largo de este trabajo es muy especial, porque todo lo que se profetizó acerca de él se ha estado cumpliendo puntualmente y tú junto con otras muchas personas más ahora mismo están formando parte activa de ese cumplimiento.

Debido a su reiterada desobediencia una gran parte de Israel fue echada de su territorio por el ejército asirio y esparcida entre las naciones.

Desarraigadas de su tierra y dispersas entre otras culturas, con el paso del tiempo las generaciones siguientes fueron perdiendo su identidad original –sus raíces hebreas– asumiendo como propias las de las diferentes civilizaciones donde se iban estableciendo.

“Ovejas perdidas fueron mi pueblo; sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron; anduvieron de monte en collado, Y SE OLVIDARON DE SUS REDILES”. Jeremías 50:6

Al nacer lejos de la patria de tus ancestros eres parte de esas generaciones que nacieron sin su identidad original.

Pero la misma profecía que advirtió que el pueblo desobediente sería castigado con el destierro, anunció también que El Señor no se olvidaría de las generaciones siguientes, pues sin importar ni el tiempo transcurrido ni lo lejos que hubieran ido a parar, finalmente El Señor les haría volver:

“Pero si estando allí buscas al Señor tu Dios, lo hallarás, siempre y cuando lo busques con todo tu corazón y con toda tu alma. EN LOS ÚLTIMOS DÍAS, si te encuentras angustiado y afectado por todas estas cosas, SI TE VUELVES AL SEÑOR TU DIOS, Y OYES SU VOZ, ÉL NO TE ABANDONARÁ NI TE DESTRUIRÁ, NI SE OLVIDARÁ DEL PACTO QUE HIZO CON TUS PADRES, porque el Señor tu Dios es un Dios misericordioso”. Deuteronomio:4:29-31 RVC

Un Pastor es enviado en busca de las ovejas descarriadas

Para ello El Padre Celestial prometió que enviaría a un Pastor muy especial que paciente y amorosamente se dedicaría a buscar por todo el mundo a los descendientes de ese pueblo disperso quienes habrían nacido lejos de su redil, la Tierra Santa (Ezequiel 34:23).

Tal Pastor es el que conocemos como Jesucristo y el pueblo de Dios que se dedica a colectar –las ovejas perdidas de la Casa de Israel– son sus seguidores: los que el mundo llama cristianos.

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”. Juan 10:11

Así que eres descendiente del pueblo elegido. Hace mucho tiempo tus ancestros pertenecieron al pueblo santo: ISRAEL, pero a pesar de haber pasado tantos siglos El Señor no se olvidó de ti Y HA CUMPLIDO SU PROMESA DE ENVIAR EN TU BUSCA.

Tus raíces están en ese pueblo que un día tuvo que ser echado al destierro donde fue olvidado por los hombres mas no por Dios.

“También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”. Juan 10:16

No obstante haber perdido la conciencia de su conexión hebrea, todas aquellas personas que al igual que tú siguen y aman a Jesucristo pertenecen a Israel y están siendo parte del cumplimiento final de todo lo que se le ha profetizado a ese pueblo, pero hay muchas otras cosas que es necesario sepas ya, porque han comenzado a suceder y no deben tomarte por sorpresa.

La Biblia registra el pasado el presente y el futuro de Israel

Así, este trabajo mío al que has llegado trata sobre la Historia de Israel, o más precisamente, una parte de Israel: las diez tribus que estaban perdidas, a las cuales todos los que siguen a Jesucristo pertenecen.

La Historia de Israel no es la de un pueblo común, ya que literalmente de principio a fin es sobrenatural, ello lo podemos constatar en la Biblia.

Todo lo que hasta aquí he narrado habría quedado enteramente en el olvido de no ser porque los hechos quedaron registrados en las páginas del libro que hoy conocemos como Biblia, Escritura o Palabra de Dios.

La Biblia es un registro de la Historia de Israel, pero a diferencia de otros libros de Historia que solo muestran el pasado de un pueblo, la Biblia relata no solo el pasado, sino también el presente e incluso el futuro de Israel. Por lo que deberás tener siempre en cuenta que el nuestro es el único pueblo cuya HISTORIA ESCRITA incluye eventos que ya se cumplieron, pero también otros que están cumpliéndose e incluso otros más que van a cumplirse.

En este trabajo trataré de explicarte de la forma más sencilla y concisa posible los puntos más relevantes de esa Historia Escrita tocantes al pueblo perdido en la dispersión; de manera tal, que tengas la motivación de empezar inmediatamente (y ayudar a otros a hacerlo) a recuperar ese acervo sobrenatural de la nación santa a la que, sin sospecharlo, siempre perteneciste (1 Pedro 2:9).

Para tener en cuenta durante el recorrido del libro

He dividido los doce capítulos de este libro a manera de las doce últimas horas de un reloj profético del cual encontrarás más detalles cuando llegues al final.

A lo largo de todo el trabajo encontrarás que he puesto entre paréntesis versículos bíblicos (Mateo 7:8) que opté por no incorporarlos en el texto, pero sí que es necesario que los consultes por tu cuenta.

En otras ocasiones en medio de las citas bíblicas que he incorporado al texto aparecerán anotaciones mías entre corchetes [ tal como esta ] con un color diferente del texto bíblico para diferenciarlas. Esto es solo para llamar tu atención hacia un significado del pasaje que es importante no pasar por alto.

En todo momento deberás tener en cuenta que la intención de este trabajo no ha sido conformar un estudio exhaustivo, por lo que tocaremos solo aquellos puntos de la Historia de Israel por donde pasa el hilo conductor de tus raíces hebreas.

Sin duda que hay otros muchos aspectos que también son sumamente importantes para tu crecimiento espiritual, pero en este estudio los tendremos que dejar fuera para no abrumarte con tanta información y hacer más ágil la lectura de este documento. En otras publicaciones diferentes a esta intentaremos tocar los temas que no hemos podido abordar aquí.

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