Las siete fiestas de Israel: Panes sin levadura

La Fiesta de los Panes sin levadura era la segunda en turno del ciclo agrícola en el antiguo Israel. En tanto que la Fiesta de Pascua ocurría al final del día catorce, que era el atardecer, la Fiesta de Panes sin levadura sucedía ese mismo anochecer (Éxodo 12:8), que era el inicio del día quince. En la antigua cuenta hebrea del tiempo el anochecer representaba el inicio del día, ya que en el Génesis está escrito que fue de esa forma: primero fue la noche y luego al hacerse la luz fue de día (Génesis 1: 1-6).

Recordemos entonces que el producto segado durante esas fechas era principalmente la cebada, cereal con el que precisamente se hacían los panes sin levadura; que la celebración pertenece a la época de la siega y normalmente ocurría entre marzo y abril de nuestro calendario, los cuales a su vez corresponden al primer mes del calendario hebreo original; y por último que era parte de la primera de las tres peregrinaciones que todos los israelitas por Ley cada año debían hacer a Jerusalén.

Su nombre en hebreo es Matzá (Strong H 4682) que significa Pan sin levadura. O también Hag Ha Matzá que significa Solemnidad del Pan sin levadura.

Cumplimiento del ritual de Panes sin levadura

«Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.» Éxodo 12:15

Se examinaba a conciencia la vivienda a fin de que al llegar la fecha no hubiera en ella algo de levadura y todo lo que se encontrase leudado se echaba fuera de la casa. Al anochecer de la fiesta de Pascua se comían panes sin levadura. Durante siete días se comían en familia los panes (Éxodo 12: 17-20).

Entendimiento espiritual de la Fiesta de Panes sin levadura

El rito de examinar a conciencia las casas significa examinarnos minuciosamente a nosotros mismos en busca de pecado. Sacar la levadura de la casa significa echar el pecado fuera de nosotros.

La levadura simboliza el pecado o la maldad. Los panes sin levadura simbolizan al pueblo de Dios que por la sangre del cordero ha sido limpiado de sus pecados o maldades.

La levadura no solo representa al pecado, sino también es la maldad oculta detrás de toda acción o enseñanza. Un pan sin levadura simboliza a una persona que es buena o sincera; que no tiene maldad ni en sus actos ni en sus intenciones.

Así como los panes sin levadura simbolizan la ausencia de pecado en nuestras vidas, pues (al igual que la levadura la cual corrompe la masa) el pecado corrompe nuestra alma y la destruye (Gálatas 6:8 / 1 Corintios 5:1-13), también simbolizan el alimento espiritual limpio de impurezas, el evangelio que se comparte sin maldad, esto es, sin la intención oculta de obtener algún beneficio a cambio de ello (Hechos 8:18-23).

La levadura es el pecado o maldad

«No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta [espiritualmente hablando], no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con PANES SIN LEVADURA [espiritualmente hablando], de sinceridad y de verdad». 1 Corintios 5:7-8

En el caso del pan, la levadura aumenta el volumen de la masa pues lo inflama. Es de notar que aunque la levadura aumenta el volumen de la masa, también acelera su proceso de descomposición.

Por ello la levadura simboliza la maldad oculta. Al tener su origen en la corrupción y extenderse a toda la masa con la que entra en contacto, la levadura simboliza el carácter contaminante y corruptor del mal.

La congregación es el cuerpo de Cristo (1 Corintios 6:15 / 1 Corintios 10:16 / 1 Corintios 12:27 / Efesios 5:23), por ello Pablo insiste en que en ella no debe haber levadura.

Así como en el antiguo Israel se debía sacar de las casas todo rastro de levadura y aquel que no lo hiciera debía a su vez ser sacado de entre el pueblo, Pablo nos instruye la manera de darle cumplimiento espiritual a este mandato de la Ley.

El apóstol comienza su explicación de este cumplimiento espiritual refiriéndose a alguien que estaba en pecado entre los creyentes de Corinto.

«De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que FUESE QUITADO de en medio de vosotros el que cometió tal acción?» 1 Corintios 5:1-2

Acorde al mandato de Pablo, aquellos de entre la congregación que persistan en el pecado deben ser SEPARADOS de la comunión con el pueblo santo, el cuerpo de Cristo, pues el pecado -como la levadura que siendo minúscula leuda toda la masa con la que tiene contacto- contamina a toda la congregación.

De la misma forma, acorde al mandato del Señor por medio de el apóstol Pablo, la congregación examinará a sus miembros y si encuentra alguno persistiendo en el pecado deberá echarlo fuera para evitar contaminar a los demás.

Tal como el rito en el que los israelitas sacaban la levadura que hubiere en sus casas, aquellos que se dicen hermanos pero que aún persisten en cualquier forma de pecado o maldad deberán ser separados de la congregación.

«Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, LLAMÁNDOSE HERMANO, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. QUITAD, PUES, A ESE PERVERSO DE ENTRE VOSOTROS». 1 Corintios 5:10-13

Jesucristo, el Pan sin levadura del cielo

«Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo». Mateo 26:26

El Señor es el Pan sin levadura que cayó del cielo, pero a diferencia del que comieron nuestros padres en el desierto, este Pan nos da vida eterna.

«Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo». Juan 6:31-33

«Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.» Juan 6:35

Recordemos que El Señor nació en Belén (Juan 7:42), cuyo significado proviene del término hebreo Beith-Lekjem (Strong H 1035) o Casa del Pan. Es decir, Lugar donde nace el Pan.

«Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo». Mateo 26:26

Como veremos más a profundidad en otra ocasión, Jesucristo es la Palabra de Dios (Juan 1:1) y la Palabra de Dios es el Alimento espiritual que da vida al creyente (Mateo 4:4). Jesucristo se compara a sí mismo con el pan porque Él nos nutre y nos da fuerza para sobrellevar las cargas de este mundo. Pero el Pan que Él nos da no solo nos fortalece espiritualmente, sino también nos da vida eterna.

Acorde al pensamiento de tiempos bíblicos, de la misma manera en que la levadura corrompe el interior del pan y acelera su descomposición, el pecado o maldad -cuyo símbolo es precisamente la levadura- corrompe el interior del hombre.

Así, el pan sin levadura -con el cual Jesucristo se compara a Sí mismo- representa a quien anda delante de Dios y de los hombres sin pecado (Mateo 22:37-40).

El Señor Jesucristo es el Pan sin levadura por excelencia, asimismo cada seguidor suyo deberá imitar su ejemplo de limpieza. Manteniendo una vida limpia de pecado y carente de toda maldad.

Los siete días, símbolo de la eternidad

«La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías». Éxodo 23:15

Después de la muerte del cordero de Pascua, la congregación de Israel debía abstenerse por siete días de comer pan con levadura o cualquier cosa leudada.

El número siete simboliza lo invisible, lo espiritual y por tanto lo eterno. Cuando la Palabra establece que un rito ha de durar siete días, significa que su esencia o contenido trasciende al tiempo y las generaciones, por lo que todos los que conformamos la congregación de Israel (Romanos 9:24-27 / Romanos 11:17) debemos participar espiritualmente de ello (Colosenses 2:16-17).

Así, después de la muerte del Señor Jesucristo, El Cordero de Dios (Apocalipsis 5:12-13), la congregación en torno a Él, participa ETERNAMENTE (que es el significado de los siete días) en la comunión con Él.

El pan sin levadura, entonces, también representa el cuerpo nuevo, que nos será dado en la siguiente vida, porque igual que el pan de cebada que se hacía sin levadura, la cual es corrupción, aquellos cuerpos gloriosos no tendrán tampoco corrupción alguna en ellos, pues serán inmortales:

«Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción». 1 Corintios 15:42

«Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual». 1 Corintios 15:44

«Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción». 1 Corintios 15:50

Nombre en hebreo: Matzá (Pan sin levadura)

Época correspondiente: siega

Mes del calendario hebreo: primero; día quince; al anochecer de la fiesta de Pascua.

Mes de nuestro calendario: a fines de marzo o principios de abril

Producto de temporada: cebada principalmente

Fiesta del ciclo agrícola: segunda