
Si bien, en principio, el pan representa al alimento espiritual que el pueblo de Dios encuentra en la Biblia (Deuteronomio 8:3), el significado del que se consumía en tiempos bíblicos es basto y profundo. En este artículo voy a explicarte detalladamente todo ese rico entendimiento.
Contexto
Por su importancia, el pan es citado muy temprano en la Biblia:
“Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”. Génesis 3:19
Ya fuere elaborado con harina de trigo o de cebada, era el alimento fundamental del Israel de la Biblia. Llegaba a las mesas luego de un arduo proceso que comenzaba cerca del séptimo mes hebreo (entre nuestros meses de septiembre y octubre) con las lluvias tempranas:
“Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en El Señor vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite”. Joel 2:23-24
Las primeras lluvias, o lluvias tempranas, humedecían aquella tierra seca, cuarteada y endurecida lo suficiente para comenzar a revolver la tierra y dejarla lista para recibir la siembra de semilla. Más o menos para el noveno mes hebreo (entre los nuestros de noviembre y diciembre), las lluvias torrenciales comenzaban a regar copiosamente los campos sembrados, dando vida a las semillas que en forma de espigas comenzaban a surgir de la tierra.
En el antiguo Israel, según la temporada, se segaban principalmente dos granos: primero la cebada y aproximadamente siete semanas después el trigo.
Durante los últimos meses del calendario hebreo (entre los meses de enero y marzo), y conforme se aproximaba la Pascua, las lluvias tardías (ligeras y acompañadas de mucho sol) terminaban de madurar las espigas de cebada, que por ser más cortas que las del trigo maduraban antes.
Al cesar las lluvias tardías y llegar el primer mes hebreo (Éxodo 12:2), que es el de la Fiesta de Pascua (entre los nuestros de abril y mayo), se segaban los primeros manojos de cebada (Rut 2:23) con que se asaba el pan sin levadura. Iniciado el tercer mes hebreo sucedía la Fiesta de Pentecostés (entre nuestros meses de mayo y junio) y entonces se segaba el trigo, con el cual se horneaba el pan con levadura (Levítico 23:16-17).
Solo los muy ricos tenían garantizada su provisión diaria de pan (y el alimento en general):
“Y ella respondió: Vive El Señor tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir”. 1 Reyes 17:12
“Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas”. Lucas 16:19-21
Los que no eran ricos debían trabajar arduamente por el sustento diario sin la certeza del día siguiente:
“El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. Mateo 6:11
“Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada”. Juan 21:3
Por eso, desde la siembra de la semilla (2 Corintios 9:10) hasta el momento en que se partía el pan (Marcos 8:7), se tenía presente la bondad de Dios, por lo que todo ello se hacía con profundo agradecimiento:
“Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio”. Lucas 24:30
Los hombres se encargaban tanto de la siembra como de la siega y la trilla, proceso este último mediante el cual se trituraban las espigas para luego separar los granos de la paja. Una vez obtenido el grano, se almacenaba (Deuteronomio 28:8 / Nehemías 13:12 / Lucas 3:17) y conforme se iba consumiendo, las mujeres se encargaban de molerlo, amasarlo y cocerlo:
“Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada”. Mateo 24:41
“Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado”. Lucas 13:21
Del grano molido se obtenía una harina muy fina la cual se amasaba con aceite de oliva y agua (Éxodo 29:2) y se cocinaba, en el caso de la cebada, ya fuere poniendo la masa sobre brasas, cenizas, o alguna superficie caliente (a manera de sartén). Era una especie de torta redonda y aplanada, no muy delgada (probablemente muy similar al pan árabe o al pan de pita).
La Biblia menciona que en la tierra de Israel había cobre (Deuteronomio 8:9), así que quizá también se usaban superficies rústicas de ese o cualquier otro metal para asar el pan sin levadura:
“Mas si ofrecieres ofrenda de sartén, será de flor de harina sin levadura, amasada con aceite”. Levítico 2:5
“Asimismo para los panes de la proposición, para la flor de harina para el sacrificio, para las hojuelas sin levadura, para lo preparado en sartén, para lo tostado, y para toda medida y cuenta.” 1 Crónicas 23:29
Igual que hoy día sucede en toda la región, el pan sin levadura se usaba para cucharear la comida:
“Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquel es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón”. Juan 13:26

Por lo general (1), el pan de cebada se cocía sin levadura, en tanto que el pan de harina de trigo se amasaba y fermentaba con levadura, la cual lo inflaba, por lo que no era asado al sartén, como el de cebada, sino que era horneado (Levítico 26:26 / Oseas 7:4). A diferencia del de cebada, que era plano, el de trigo tenía forma de hogaza.
(1) Al menos en lo concerniente a las ofrendas, el trigo se empleaba para hacer pan, ya fuere al sartén sin levadura en forma de tortas aplanadas, u horneado con levadura en forma de hogazas (Éxodo 29:2).
El pan de harina de trigo se colocaba dentro de un agujero de buen tamaño que se calentaba con leña (2). Cuando había la posibilidad, el pan se preparaba en un horno comunal, al cual las mujeres llevaban la masa con la que después el panadero les devolvía, por un precio, el pan ya horneado:
“Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis”. Levítico 26:26
(2) Aquellos lugareños que por generaciones han habitado la región, todavía acostumbran arrojar la masa con fuerza sobre las paredes del horno para que quede adherida durante todo el proceso de horneado. Es probable que tal costumbre provenga de tiempos bíblicos.
El pueblo podía comer pan con levadura, pero no le era permitido llevar ofrenda alguna con levadura al Templo, porque, como explicaré en el capítulo correspondiente, la levadura simboliza toda maldad y el pecado en general (1 Corintios 5:8):
“Ninguna ofrenda que ofreciereis al Señor será con levadura; porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para El Señor.” Levítico 2:11
El grano también se comía antes de convertirlo en harina, ya fuere crudo (Lucas 6:1) o tostado (Levítico 23:14 / 2 Reyes 4:42 / 1 Samuel 17:17 / 2 Samuel 17:28). La Ley especificaba que no debía segarse todo el cereal maduro (mies), sino que había que dejar algunas espigas para los pobres:
“Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo El Señor vuestro Dios”. Levítico 23:22

La cebada y su significado espiritual
Tal como he dicho, la cebada era segada entre los meses que nosotros llamamos marzo y abril, o mes de abib, término hebreo (Strong H-24) que literalmente significa tierno yque alude a la maduración de las espigas de grano (Éxodo 13:4).
Gracias a las referencias agrícolas que están por toda la Biblia podemos saber, por ejemplo, que Rut y Noemí llegaron a Belén precisamente en esos meses:
“Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada [marzo-abril]”. Rut 1:22
Y que Rut estuvo espigando en los campos hasta bien avanzado mayo o junio. Meses entre los que por lo regular se terminaba de segar el trigo:
“Estuvo, pues, junto con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega de la cebada y la del trigo [mayo-junio]; y vivía con su suegra”. Rut 2:23
La cebada y las tres primeras fiestas del año en el antiguo Israel
Las tres primeras fiestas del año: Pascua, Panes sin levadura y Primicias, giraban en torno a la cebada, misma en la que encontramos una vasta cantidad de elementos proféticos a los cuales nuestro Señor Jesucristo dio cumplimiento desde su sacrificio hasta su resurrección.
Pascua
La Fiesta de Pascua acontecía por la tarde del día catorce de ese mes primero (Levítico 23:5) y se celebraba comiendo la carne asada del cordero sin defecto (Éxodo 12:5), que simboliza perfección del Señor Jesucristo.
Así, la Pascua significa el sacrificio de nuestro Señor. Pero si bien el cordero puro y sin mancha es el protagonista de esta fiesta, no es el elemento único, porque también le acompañan las hierbas amargas y, por supuesto, los panes sin levadura:
“Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán”. Éxodo 12:8
Las hierbas amargas (Strong H-4843) simbolizan los sufrimientos y la muerte (Strong H-4814 / 4815) del Señor, de la misma forma, la falta de levadura significa la ausencia absoluta de maldad en Él (1 Corintios 5:8).
Panes sin levadura
Esa misma noche se cumplía con la Fiesta de Panes sin levadura, los cuales, como he dicho, se elaboraban con la harina de la cebada recién segada:
“Y a los quince días de este mes (3) es la fiesta solemne de los Panes sin levadura a El Señor; siete días comeréis panes sin levadura” Levítico 23:6
(3) El día hebreo comenzaba al anochecer.
Espiritualmente, comer el pan sin levadura, que también es una representación del cuerpo del Señor, significa participar de la enseñanza de nuestro Salvador (comulgar) limpios de toda maldad en el corazón:
“Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo”. Mateo 26:26
El cumplimiento espiritual de las fiestas de la cebada consiste en limpiar nuestras vidas de aquello que simboliza la corrupción de la levadura, que como he dicho, es la maldad y el pecado:
“Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel”. Éxodo 12:15
“No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra Pascua que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta [cumplirla espiritualmente] (4), no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad”. 1 Corintios 5:6-8
(4) La única interpretación posible de este mandato es que tales fiestas se celebren solo mediante su cumplimiento espiritual, y nunca en el sentido ritual. El apóstol Pablo, erudito de la Ley, sabe perfectamente que tales celebraciones solo se pueden llevar a cabo en Jerusalén (Deuteronomio 16:5-6 / Éxodo 12:48) bajo una serie de requisitos (Números 9:1-14) que ya no corresponde cumplir al pueblo santo que vive bajo el Nuevo Pacto que es la Gracia (Gálatas 5:14).
Primicias
Al tercer día de la Pascua, ocurría la Fiesta de Primicias. La Ley (Levítico 23:10) mandaba cortar una gavilla o manojo de cebada la cual era llevada como primicia al Templo, donde con reverencia era presentada ante el Dios de Israel:
“Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de El Señor, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá”. Levítico 23:10-11
La primera gavilla en cortarse había sido minuciosamente examinada y seleccionada, pues por ser para el Dios Altísimo debía ser la más perfecta. Simbólicamente, también representa a nuestro Señor Jesucristo, quien es el más perfecto, y por esa estatura espiritual plena, nuestro modelo a seguir:
“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Efesios 4:13
Fue en la Fiesta de las Primicias, al tercer día de la Pascua, que nuestro Señor resucitó:
“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto [en la Fiesta de Pascua], y resucitar al tercer día [en la Fiesta de Primicias]”. Mateo 16:21
Solo el grano que cae en tierra y muere, produce. De la misma manera, nuestro Señor Jesucristo murió y, al igual que el grano que es enterrado y resurge vivo de la tierra para llevar alimento y más vida, resucitó levantándose victorioso de la muerte para llevar fruto abundante (Juan 15:4-8):
“Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. Juan 12:23-24
El acto de llevar aquella gavilla al Templo y presentarla como primicia ante el Dios de Israel, sucedía cada año como una representación profética del cumplimiento que el Señor Jesucristo efectuaría al resucitar, para enseguida regresar al Padre (Juan 16:28) como el primero de muchos. Notemos que la acepción de la palabra primicia es lo primero (que no único) de lo que viene después:
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Romanos 8:29
“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho”. 1 Corintios 15:20
“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”. Colosenses 1:15
“Que el Cristo había de padecer, y ser el primero [primicias] de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles”. Hechos 26:23
“Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios”. Hebreos 1:6
“Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre”. Apocalipsis 1:5
La Palabra de Dios está simbolizada por la lluvia porque desciende del cielo y da vida. La gavilla que se presentaba como primicia ante el Dios de Israel era la evidencia de que aquella lluvia no había sido infructuosa, es decir, no había regresado al Padre vacía:
“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”. Isaías 55:10-11
El pasaje que acabamos de leer, se refiere específicamente a nuestro Señor Jesucristo, quien, igual que la lluvia, descendió del cielo y regó con su Mensaje la buena tierra que son nuestros corazones. Y luego de darnos vida, regresó al Padre como primicia (o primogénito, porque fue el primero de muchos en resucitar de los muertos):
“Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”. Juan 3:13
El ciclo de las gavillas, desde que eran sembradas en buena tierra y luego regadas por la abundante lluvia venida del cielo, hasta que se llevaban ante El Señor, representaba el cumplimiento profético efectuado por el Señor Jesucristo al resucitar y ascender al Cielo.
El pan del cielo
Los evangelios dan testimonio de que el Señor Jesucristo nació en Belén (Mateo 2:4-6 / Lucas 2: 1-7) cuyo significado es Casa del Pan, del hebreo bayit: casa (Strong H-1004) y lajem: pan (Strong H-3899). Este cumplimiento profético nos enseña lo que el Señor nos confirma en su enseñanza, que Él es el Pan de Vida que descendió del cielo:
“Yo soy el Pan de Vida”. Juan 6:48
Pan maravilloso este que, de no ser gratuito, nunca nos alcanzaría para comprarlo y comerlo para tener salvación. Porque la Palabra de nuestro Dios no solo es gratuita y nos sacia, sino que da vida eterna:
“Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer”. Juan 6:31
“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”. Juan 6:51
En tiempos bíblicos, mientras que las clases más afortunadas podían permitirse el pan hecho a base de trigo, eran las clases pobres quienes consumían el pan de cebada, ya que era más barato.
En el milagro de los cinco panes y los dos peces seguramente toda aquella multitud, y en especial el muchacho que traía consigo los panes de cebada, pertenecían a la clase pobre:
“Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?” Juan 6:9
Por su bajo precio, la cebada era conocida en el antiguo Israel como el pan de los pobres (5) y ese es precisamente el propósito que nuestro Señor Jesucristo vino a cumplir entre nosotros: ser el pan espiritual al alcance de los menos privilegiados (Isaías 55:1-5 / Lucas 6:20-21), que somos todos los que deambulamos por esta tierra.
(5) Wight Fred H.; Usos y Costumbres de las Tierras Bíblicas; Editorial Portavoz (1981); Capítulo 4: alimentos y modo de prepararlos / pan
Así, no solo del pan tangible vivirá el hombre, sino del alimento espiritual (6) que sale de la boca de Dios, su Palabra, que nutre y fortalece al ser interior y le da vida eterna (Mateo 4:4 / Deuteronomio 8:3).
(6) Debido a la precariedad de aquellos tiempos, no era raro que el pan fuera lo único que se tenía para comer. Por ello el término griego que se usaba para pan, artos (Strong G-740) también se aplicaba a cualquier alimento. De ahí la expresión “el pan nuestro de cada día” (Mateo 6:11), para referirse al sustento en general.

El trigo y su significado espiritual
Tal como en el ciclo agrícola, en el que el trigo sucedía a la cebada, de la misma forma, los creyentes, a los que representa el trigo, seguirán al Señor Jesucristo en la resurrección y el regreso al Padre. Enseguida lo explico.
Pentecostés, la fiesta del trigo
Unos cincuenta días, o siete semanas, después de la siega de la cebada, el trigo estaba listo para ser segado también e iniciar con ello su participación en la Fiesta de Pentecostés.
Igual que en el día de Primicias, en que se ofrecía en el Templo una gavilla de lo mejor de la siega de cebada, en el día de Pentecostés se hacía una ofrenda de trigo en forma de panes horneados con levadura:
“Contarán cincuenta días, hasta el día siguiente al séptimo día de reposo. Entonces ofrecerán al Señor el grano nuevo. Desde el lugar en que residan traerán dos panes hechos con cuatro litros de flor de harina, y cocidos con levadura, que serán las primicias ofrecidas al Señor como ofrenda mecida”. Levítico 23:16-17
Los dos panes de trigo con levadura, ofrecidos como primicia, simbolizan a la iglesia de Jesucristo:
“Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”. Santiago 1:18
Son dos el número de panes porque representan la unión y el compañerismo de todos los seguidores de Jesucristo que pertenecen a las casas de Israel y Judá:
“Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra”. Isaías 11:12
“Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir”. Lucas 10:1
“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación”. Efesios 2:14
Así, los campos llenos de trigo simbolizan a todo el pueblo de Dios esparcido en el mundo:
“Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue”. Mateo 13:24-25
Es la propia Palabra la que explica que el campo simboliza al mundo, el trigo al pueblo de Dios, y la cizaña a aquellos que se entremeten para propiciar tropiezo:
“Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo [su pueblo] en mi granero [el Cielo]”. Mateo 13:30
“El campo es el mundo [donde crece buena y mala semilla]; la buena semilla [de trigo] son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo”. Mateo 13:38
También podemos ver al trigo como la representación del pueblo de Dios esparcido en el mundo, en la historia de José (que es figura del Mesías de Israel), hijo de Jacob, quien, ejecutando un acto profético, recogió trigo en tan gran cantidad que resultó incontable:
“Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número”. Génesis 41:49
“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos.” Apocalipsis 7:9
La Biblia compara a las almas de los creyentes con las espigas de trigo que se siegan porque en el Fin de los tiempos (Mateo 13:30) será recogido todo su pueblo esparcido entre las naciones (Ezequiel 36:24 / Ezequiel 37:21 / Oseas 1:11 / Nehemías 1:9 / Isaías 43:5 / Jeremías 23:3 / Miqueas 2:12):
“Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá El Señor tu Dios, y de allá te tomará”. Deuteronomio 30:4
“Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará”. Mateo 3:12
“Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies [trigo maduro, listo para ser segado] de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada”. Apocalipsis 14:15-16
En ese mismo sentido, el Señor declara que los campos ya están blancos, es decir, listos para ser segados, porque al madurar las espigas los campos experimentan una transición de color, pues pasan del tono verde al dorado, es decir, no es que se pongan blancos, sino que se aclaran:
“¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos [tomaron su color dorado] para la siega”. Juan 4:35
El Señor compara a su pueblo con el trigo porque este despega su cabeza de la tierra con su corona dorada (Apocalipsis 3:11), mirando siempre hacia el cielo y creciendo en estatura (Efesios 4:13).
Esto es que, así como la semilla de trigo muere y es enterrada, para luego brotar como espiga hacia el cielo, de la misma manera, si morimos a nuestros propios deseos (nuestra propia vida en este mundo), comenzaremos nuestro camino hacia la espiritualidad.
Igual que el Señor Jesucristo, sus seguidores deben morir a los deseos propios de este mundo (Mateo 6:10 / Mateo 26:42) y comenzar una nueva vida en obediencia al Espíritu, renunciando a esta existencia:
“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”. Juan 12:24-25
“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo”. Lucas 14:26
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”. Mateo 16:24-25
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”. Colosenses 3:5
Por último, hay algo que es de notar en cuanto a la ofrenda de Pentecostés. Como ya dije, estaba prohibido hacer ofrendas con levadura:
“No presentarás al Señor ninguna ofrenda con levadura ni con miel. Nada de esto se quemará ante el Señor como ofrenda”. Levítico 2:11 RVC
Sin embargo, la misma Ley especifica que los panes que se presenten como primicias ante el Señor en Pentecostés deberán ser amasados con levadura:
“Desde el lugar en que residan traerán dos panes hechos con cuatro litros de flor de harina, y cocidos con levadura, que serán las primicias ofrecidas al Señor como ofrenda mecida”. Levítico 23:17 RVC
Esos dos panes de trigo amasados con levadura representan a su pueblo santo, que aunque lleva pecado (la levadura representa al pecado) ha ofrecido su propia vida al Señor y, aunque imperfecta, es aceptada porque hay de por medio arrepentimiento genuino:
“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad [levadura]”. 1 Juan 1:8-9
Este contenido es parte de la serie:
Los alimentos en la Biblia y su significado espiritual
