El cumplimiento espiritual de la Ley

SEGUNDA PARTE
EL CUMPLIMIENTO ESPIRITUAL DE LA LEY: LA GRACIA

En esta sección trataremos de explicar porqué la Gracia es el cumplimiento espiritual de la Ley.

Pero antes de hablar de ello primero debes saber qué es exactamente pecar. Una vez entendido ese concepto te empezaré a explicar cómo es que el apóstol Pablo enseña a la Casa de Israel a dar el cumplimiento espiritual a la Ley.

Pecar es desobedecer la Ley

A veces cuando oímos la palabra pecar, vienen a nuestras mentes acciones como matar, robar o cometer adulterio. Si bien no es del todo inexacto, puesto que estas, entre otras acciones son pecaminosas, no definen al pecado en sí.

Una de las palabras hebreas usadas para pecado es jatta’t (Strong #H2403) que significa errar en el camino o no dar en el blanco. Otra de ellas es pesha’ (Strong H #6588), la cual nos indica una transgresión, es decir, ya sea literal o figuradamente significa pisar en terrenos que no nos corresponden.

«Cualquiera que haga tropezar [pecar] a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar». Mateo 18:6

En todo caso, el término hebreo para pecar se relaciona con el andar o los pies. De ahí que se extienda a pisar, tropezar o transgredir. Pensemos en un césped con un letrero que dice precisamente «NO PISAR EL CESPED»: aquella persona quien desobedezca el letrero estará transgrediendo el mandato, estará pisando o pecando.

Entonces, la definición simple de pecar es sencillamente desobedecer la Ley, transgrediéndola, pisándola.

«Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; PUES EL PECADO ES INFRACCIÓN DE LA LEY». 1 Juan 3:4

Por ello, cuando la Palabra amonesta a la Casa de Israel (los cristianos) para no pecar, se entiende que se le está llamando a cumplir la Ley en su forma espiritual, que es el que enseñaron a obedecer los apóstoles a esa parte del pueblo de Dios.

Pablo enseña a la Casa de Israel el cumplimiento espiritual

«Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad». 1 Timoteo 2:7

El apóstol Pablo, judío de la tribu de Benjamín (Romanos 11:1), como profeta y maestro que también fue (Hechos 13:1) se le hizo entender a la perfección (Efesios 3:5) que la Casa de Israel, perdida entre las naciones, debía ser regresada al Padre mediante la Gracia, para lo cual fue encomendado (Hechos 9:15 / Hechos 13:47 / Gálatas 2:8-9) a fin de instruir a tales tribus de la Casa de Israel rescatadas por nuestro Señor Jesucristo (Ezequiel 34:22-24 / Jeremías 23:3-6 / Isaías 49:5-7) de entre la gentilidad: los cristianos.

«el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica». 2 Corintios 3:6

Cuando Pablo enseña a la Casa de Israel que la letra mata, se refiere al rito o la obra; a la ejecución literal de la Ley que algunos judíos efectuaban de manera formal y ritual, sin la debida comprensión espiritual, que es la parte esencial de dicha Ley (Mateo 23:23). Y al mostrarnos que es el Espíritu el que vivifica, nos habla del cumplimiento espiritual de la misma Ley, cumplimiento éste el cual, insistimos, la Casa de Israel está llamada a realizar únicamente (Gálatas 2:16 / Hechos 7:38).

En el siguiente capítulo te mostraré cómo es que Pablo enseña a extraer los principios espirituales de los ritos de la Ley y cómo se deben cumplir tales principios.