Las siete fiestas de Israel: Tabernáculos

La Fiesta de Tabernáculos era la séptima y última del ciclo agrícola en el antiguo Israel. Los productos cosechados durante esas fechas eran principalmente las uvas con las que se elaboraba el vino y las aceitunas u olivas, con las que se elaboraba el aceite. Daba inicio cinco días después de la Fiesta de Día del Perdón, a los quince días del mes séptimo (Levítico 23:34).

Al igual que la de Trompetas y Día del Perdón, esta celebración pertenece a la época de la cosecha y ocurría por lo regular entre septiembre y octubre de nuestro calendario, los cuales a su vez corresponden, como ya señalamos, al séptimo mes del calendario hebreo original.

Formaba parte junto con las dos mencionadas de la tercera y última de las peregrinaciones que todos los israelitas por Ley cada año debían hacer a Jerusalén.

Su nombre en hebreo es el plural de sukká (H 5521) o cabaña: Sukkót (H 5523), término que extendido significa Cabañas, Tabernáculos, Enramadas, Cobertizos, Chozas, Moradas o incluso Tiendas, puesto que para el festival se debía habitar en viviendas de ese tipo durante siete días.

Cumplimiento del ritual de Tabernáculos

«En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos, para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo El Señor vuestro Dios». Levítico 23: 42-43

Como ya te adelanté, los tabernáculos a los que se refieren estas instrucciones no son otra cosa sino tiendas, carpas, chozas, cabañas, enramadas, etc., confeccionadas con material silvestre encontrado en los alrededores; tal cual la que Jonás se hizo esperando contemplar la destrucción de Nínive (Jonás 4:5); las que Pedro quería levantar al contemplar a Moisés, Elías y Jesús juntos (Mateo 17:4); o como las que Jacob elaboró para su ganado en Sucot (Génesis 33:17), que por cierto, como ya anotamos líneas arriba, la palabra hebrea sucot o sukkót significa tabernáculos o cabañas y es el término que da nombre a la Fiesta de las Cabañas, Enramadas o Tabernáculos.

El ritual consistía en recolectar material de los alrededores, principalmente ramas (de ahí que a la fiesta también se le llame Enramadas), para construir una vivienda frágil a fin de habitarla durante siete días.

«Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de El Señor vuestro Dios por siete días.Y le haréis fiesta al Señor por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis». Levítico 23:40-41

Entendimiento espiritual de la Fiesta de Tabernáculos

El entendimiento espiritual de la deslumbrante y maravillosa Fiesta de Tabernáculos es muy basto. Pero trataré de ser lo más conciso y claro posible en su explicación. Por tanto serán solo tres los principales significados que por ahora extraeremos sobre esta festividad:

1.- La fiesta nos recuerda que nuestro cuerpo actual es un tabernáculo frágil y provisional.
2.- La fiesta anuncia el nacimiento de Jesucristo o mejor dicho, la tabernaculización o encarnación del Verbo de Dios.
3.- La fiesta apunta hacia la siguiente vida.

Primer entendimiento: Nuestro cuerpo actual es un tabernáculo frágil y provisional

Para nuestros padres el propósito principal de cumplir con el rito de habitar en tabernáculos, cabañas o enramadas era que las generaciones posteriores no olvidaran que aquellos israelitas que salieron de Egipto habitaron en tabernáculos durante su estancia en el desierto.

Esto es particularmente interesante, ya que, como veremos a continuación, en tiempos bíblicos el cuerpo humano era entendido como un tabernáculo o tienda provisional en la que el ser interior o espíritu mora:

«Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, ESTE TABERNÁCULO [cuerpo humano], se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos [cuerpo celestial]. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación [tabernáculo] celestial.» 2 Corintios 5:1-2

«Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este TABERNÁCULO [cuerpo humano], el despertaros con amonestación; sabiendo que en breve debo abandonar el TABERNÁCULO [cuerpo humano], como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado». 2 Pedro 1:13-14 (Biblia Textual)

Si bien en las traducciones modernas, en pasajes como este, a fin de obtener una lectura más comprensible, se opta por sustituir el término original que es tabernáculo por cuerpo, en las traducciones más antiguas y en las literales encontramos que se deja intacto el término griego skénos (Strong G4633) o tabernáculo en alusión al cuerpo físico.

Esto es porque, como ya te había adelantado, los hombres que escribieron la Biblia entendieron el cuerpo físico como una morada o tabernáculo en el que habita el ser interior:

«Cuando el espíritu inmundo SALE DEL HOMBRE, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré A MI CASA DE DONDE SALÍ. Y cuando llega, la halla barrida y adornada». Lucas 11:23-25

Teniendo en mente esto abordemos lo siguiente:

Como seguramente ya sabrás, todo lo que está escrito en referencia a la salida de aquel Israel de Egipto, su paso por el desierto y su entrada a la Tierra Prometida es una analogía de nuestro paso por este mundo y nuestra entrada al Cielo, que es la verdadera Tierra Prometida de Israel.

Así, la primera enseñanza de Tabernáculos es que al igual que aquel Israel, que extendió sus tiendas en el desierto esperando entrar a la Tierra Prometida, nosotros, el Israel actual, también acampamos provisionalmente en este mundo, a la espera de entrar en nuestra propia Tierra Prometida, que como ya dije es el Cielo (Hebreos 4:8-9 / Hebreos 11:13-16).

Por ello es que, aludiendo al peregrinaje de aquel Israel por el desierto, los apóstoles nos hablan de nuestro paso por este mundo, en esos mismo términos:

«Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de VUESTRA PEREGRINACIÓN…» 1 Pedro 1:17

«Amados, yo os ruego como a EXTRANJEROS Y PEREGRINOS, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma…» 1 Pedro 2:11

La Fiesta de Tabernáculos nos recuerda primeramente que habitamos en un cuerpo provisional y frágil, el cual poco a poco se va desgastando hasta que termine deshaciéndose por completo. Por lo que permanentemente deberemos anhelar ser revestidos de la habitación celestial y definitiva que será nuestro cuerpo eterno (2 Corintios 5:1-2). Porque llegará un día en el que, si nos mantenemos firmes (1 Corintios 15:2), nos sera dado un cuerpo igual al del Señor.

Esta información que acabamos de dejar anotada es clave para abordar el siguiente punto en el que te explicaré por qué la Fiesta de Tabernáculos anuncia el nacimiento de Jesucristo.

Segundo entendimiento: la Fiesta de Tabernáculos anuncia el nacimiento de Jesucristo

«Y aquel Verbo fue hecho carne, y TABERNACULIZÓ entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad». Juan 1:14 (Biblia Textual)

Nuevamente debemos acotar que en las traducciones modernas, el pasaje de Juan 1:14 cambia el verbo tabernaculizar por habitar, pero en las traducciones más antiguas y en las literales se traduce tabernaculizó, porque la palabra griega correspondiente skenóo (Strong G4637), significa precisamente acampar, extender su tienda, tabernaculizar y se entiende como habitar o morar provisionalmente, estar de paso.

La Fiesta de Tabernáculos, es el cumplimiento de la promesa anunciada por Moisés de que Dios extendería su tienda (Apocalipsis 7:15 / Apocalipsis 21:3) en medio de su pueblo para habitar o acampar entre ellos, es decir, acompañarles en su paso por esa tierra.

«Y harán un santuario [tabernáculo] para mí, y habitaré en medio de ellos». Éxodo 25:8

«Luego El Señor habló a Moisés diciendo: En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión; y pondrás en él el arca del testimonio, y la cubrirás con el velo». Éxodo 40:1-3

«Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el TABERNÁCULO de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios». Apocalipsis 21:3

La tienda provisional, o tabernáculo donde habitaba la Palabra de Dios -representada por las tablas de la Ley (Éxodo 40:20-21)-, simboliza el cuerpo también provisional que nuestro Señor Jesucristo, la Palabra Viva de Dios (Juan 1:1-3), tomaría para habitar en medio de su pueblo. Toda la confección del tabernáculo de Moisés no era sino la profecía de que Jesucristo moraría entre los hombres en una tienda temporal: el cuerpo humano.

«…Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es Dios con nosotros». Mateo 1:23

La profecía dada en el libro de Isaías (Isaías 7:14), y luego reproducida en Mateo (Mateo 1:23) habla precisamente de el cumplimiento de esta Promesa: Dios con nosotros, habitando en medio de su pueblo, en una tienda o tabernáculo provisional, esto es, un cuerpo mortal, tal como el nuestro.

Nosotros los hijos de Israel esparcidos entre las naciones -y ahora encontrados y rescatados para vida eterna- hallamos nuestro regocijo en que Dios ha venido a habitar en medio de su pueblo, por ello es que aquellos pastores a quienes se les dio la noticia del nacimiento de Jesús, se les dijo que eran noticias de gran gozo (Lucas 2:10); y los magos que venían del oriente se regocijaron con muy grande gozo al ver la estrella que los guiaría a Jesús (Mateo 2:10).

El cuerpo físico de Jesucristo, cuando estuvo entre los hombres como uno de nosotros, era el verdadero santuario o habitación del Espíritu de Dios (Juan 2:19-22) -Espíritu Santo que también es su Palabra, pues mora en el interior de Dios (Juan 1:1)-. Jesucristo era el Tabernáculo o Tienda donde la Palabra tenía su habitación provisional en la tierra y junto con su iglesia, que es el cuerpo de Cristo (Romanos 12:5 / 1 Corintios 12:27) son a su vez la morada del Eterno Espíritu de Dios.

«Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho». Juan 2:19-22

«Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de SU TABERNÁCULO, y de los que moran en el cielo». Apocalipsis 13:6

«Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio…» Apocalipsis 15:5

Tercer entendimiento: la Fiesta de Tabernáculos apunta a la siguiente vida

«La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. Siete días celebrarás fiesta solemne a El Señor tu Dios en el lugar que El Señor escogiere; porque te habrá bendecido El Señor tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.». Deuteronomio 16:13-15

El pesar que transcurría entre las conmemoraciones de Trompetas y Día del Perdón contrastan con el regocijo que se vivía durante la festividad de Tabernáculos.

En tanto que las Fiestas de Trompetas y Día del Perdón constituían un llamado severo al pueblo para afligirse durante los días terribles de tribulación, el mismo mandato establecía que por el contrario durante la Fiesta de Tabernáculos todos los habitantes de Israel sin excepción debían estar verdaderamente alegres.

Si bien los diez días transcurridos entre Trompetas y Día del Perdón (Apocalipsis 2:10) representan la persecución y muerte que antecederán nuestra salida de este mundo en los últimos días, Tabernáculos simboliza nuestra llegada a la siguiente vida la cual estará colmada de dicha y felicidad eternas (Zacarías 14:16-21).

Tabernáculos por tanto significa el desenlace feliz: la siguiente vida en la que habremos dejado los días de pesar y desdicha atrás y en la que todo será felicidad por siempre.

Como ya hemos dicho, en el lenguaje bíblico, el número siete simboliza lo espiritual, lo infinito, lo eterno, lo celestial, por tanto, los siete días que se celebraba la fiesta significan la eternidad.

Apocalipsis nos muestra una escena que si bien el texto nunca relaciona con alguna fiesta en particular, se puede entender con claridad que se trata del apogeo de una peregrinación. Son los creyentes que han culminado en el Cielo su peregrinación por esta vida. Pero curiosamente sostienen un elemento de la Fiesta de Tabernáculos en las manos, una rama de palma:

«Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero». Apocalipsis 7:9-10

En otra parte el texto nos dice que Dios extenderá su tabernáculo, figura que concuerda con las tiendas que los israelitas extendían para acampar en el desierto en torno al tabernáculo en el que habitaba el Nombre del Poderoso de Israel. Campamento, por cierto, que por su nutrido número y su soberbia organización debió haber constituido una vista espectacular (Números 2:1-34 / Números 24:5).

El texto de Apocalipsis nos dice que el Tabernáculo en el que habita el Dios Supremo ya no será extendido en medio del pueblo, sino que se expandirá sobre todo el pueblo. Será una enorme tienda:

«Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos». Apocalipsis 7:5

Tal figura es una alusión a la protección que Dios nos dará en la siguiente vida. Así como las tiendas daban refugio a los iraelitas ante las inclemencias del exterior, la gran tienda o tabernáculo donde habita El Señor en los Cielos será también nuestra morada definitiva y nuestra protección eterna.

La figura del tabernáculo extendido en los Cielos también tendría qué ver con el cuerpo nuevo y celestial que nos será dado en la siguiente vida. La mayor esperanza de los hijos de Dios es precisamente la Resurrección, cuando nuestros cuerpos o tabernáculos en los que actualmente habitamos serán transformados (1 Corintios 15:35-58).

«Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho». 1 Corintios 15:12-20

Situación de la Fiesta de Tabernáculos en el calendario profético

Algo que debes notar es que aunque la Fiesta de Tabernaculos es la última del ciclo representa el nacimiento del Señor como humano, en tanto que Pascua siendo la primera significa la muerte del Señor.

Hallamos la explicación a ello nuevamente en el número siete el cual, como ahora ya sabes, representa lo celestial, o espiritual, por tanto lo espiritual, eterno o infinito. En este sentido las siete fiestas aluden a algo que finaliza pero que a su vez vuelve a comenzar un ciclo interminable.

Con esto en mente, observemos que cada siete años, durante los siete días que duraba el festival, todo el pueblo se congregaba en la plaza y los sacerdotes se turnaban para dar lectura en voz alta la Ley (Nehemías 8).

«Y escribió Moisés esta Ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de El Señor, y a todos los ancianos de Israel. Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos, cuando viniere todo Israel a presentarse delante de El Señor tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos». Deuteronomio 31:9-11

Lo cual nos deja ver claramente el deseo del Padre Celestial de que sus hijos se congreguen por toda la eternidad en torno a su Palabra (que es el Señor Jesucristo) logrando de esa forma la unidad definitiva entre Dios y su pueblo.

«La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno». Juan 17:22

Nombre en hebreo: Sukkót (Enramadas, Tabernáculos, Cabañas, etc.).

Época correspondiente: cosecha

Mes del calendario hebreo: séptimo mes

Mes de nuestro calendario: septiembre / octubre

Producto de temporada: uvas y aceitunas (olivas), principalmente